Viviendo un pedacito del continente asiático.

GRACIAS

     A todos los que nos seguis gracias. Saber que estais ahí, nos hace seguir escribiendo este blog con mucha ilusión.
     Que disfruteis, riais, os emociones, os entretengais, que sepais un poquito de nuestra vida o de nuestro punto de vista de como son las cosas por aquí, esa es la intención.Con cada comentario aumentan las ganas de seguir escribiendo. Por nosotros, por vosotros.
     Gracias.
 PD: No penseis que las peticiones quedan en el olvido, fotos datos concretos sobre lugares... todo lo tenemos en cuenta. Seguimos "en construcción" y las sugerencias siempre son bien recibidas.
     Ceci y Javi.




     

     








14/3/2011 NAMASTE INDIA, NAMASTE NEPAL

Nuevo pais, nuevas reglas, nuevo idioma, nueva moneda, nueva comida, nuevos paisajes. El camino continúa. Dejamos India atras en el mapa. Nos llevamos un trocito de ella en el corazón. A cambio, un pedazo del nuestro se queda allí.
     De momento sabemos que India y Nepal tienen en común la forma en la que se saludan y se despiden. Namaste (hola), Namaste (adiós). Sencillo y encantador. El saludo se acompaña con las manos juntas a la altura del pecho además de una ligera inclinación de la cabeza. Lo que empezamos haciendo hace dos meses con cierta verguenza es una de las pocas cosas que ahora nos resultan familares.
    No podíamos irnos de rositas. A solo doscientos kilómetros de la frontera, aún nos quedaba todo un día de viaje para completar nuestra estancia en India. Elegimos la opción más complicada para salir.(También la más económica y segura). Un tren y un autobús nos dejarán en la frontera con Nepal. Allí, sello de pasaportes y entrada al nuevo país (como Pedro por su casa).Nuestro primer destino en Nepal será Pokhara.
    Ya nos habían avisado de que los autobuses de India eran limusinas comparadas con lo que nos esperaría por aquí: estaban en lo cierto. Más pequeñas, más bajitas, con menos espacio entre asientos y con muchas más paradas. De nuevo para recorrer menos de doscientos kilómetros, más de ocho horas de viaje.
    A la llegada a la nueva ciudad, nos estaba esperando el "cazatalentos" de turno. Como no teníamos ni idea de donde estábamos y porque la noche había hecho ya presencia, nos dejamos ser presas del engaño subiendo a un taxi que nos cobra cuatro o cinco veces más por la carrera del precio real. Al menos esta vez nos dejamos estafar a sabiendas (el que no se consuela es porque no quiere).
    No nos costó mucho encontrar una casita para pasar la primera noche. Venimos muy maleados de India y los caseros, eso, lo deben de oler,  porque acordamos rápido un precio conveniente para ambos. Al otro lado de la calle de la guess house, divisamos un restaurante con muy buena pinta. El local,  ya te da pistas acerca de la nueva ciudad. Mucho más moderno y con más comodidades que cualquiera que hayamos pisado anteriormente. Se nos iluminan los ojos al ver que aquí comen carne de todo tipo. Nunca me supo tan bien una hamburguesa.
    Doce horas después nos despertamos con la ilusión de ir descubriendo que es lo que se cuece en Pokhara. Como no habíamos acumulado mucha información sobre Nepal, es hora de ir comprobando si nuestra imaginación y la realidad tienen algo en común. En principio, no mucho. Si cierro los ojos e imagino Nepal veo templos budistas, hombres con la cabeza afeitada, túnicas rojas, sonido de campanas y grandes montañas. Cuando los he abierto aquí por primera vez he visto turistas occidentales, una gran calle comercial, coches, motos y si, a lo lejos, el atisbo de grandes paisajes. Un pequeño chasco de llegada. Otra vez aquello de las grandes expectativas y las decepciones. Pero está vez, ya lo sabemos. Solo acabamos de llegar y, estamos seguros de que lo mejor está por llegar.
    Por lo pronto nos vamos en busca de otro alojamiento más adentrado en la zona local. Hemos encontrado una casita a nuestra medida: alejada del bullicio, baratita y con buenas vistas. Pokhara está situada en el centro del pais. Es la segunda ciudad en importancia después de Katmandú. Debido a la belleza de la ciudad, alrededor de un gran lago y, puesto que de aquí parten la mayoría de los trekkings de montaña y otras actividades tales como el rafting, paracaidismo, vuelos en ultraligero, etc..esto esta llenito de turistas.
Al atardecer llega la hora de los pescadores en el lago.

       A nosotros, además de mezclarnos con la población autoctona, también nos buscamos juntarnos con gente "como nosotros" para compartir experiencias en tierras extrañas. Lo que ocurre, es que aquí, el turismo es bastante distinto al Indio. Ni mejor ni peor, pero nosotros nos sentimos menos identificados.
    No está claro si por el filetaco de ayer o porque ya venía arrastrando ciertas molestias en el estómago, Ceci lleva un par de días tocada. Ha decidido hacer una dieta blanda a ver si puede estar al cien por cien en un par de días.
    Como tenemos la sensación de que lo bueno de este país no lo vamos a encontrar en este lugar, ya estamos pensando hacia donde nos vamos a dirigir la próximas semanas. Hemos decidido que Nepal será, el pais del deporte. El trekking, el rafting y la bicicleta de montaña, serán nuestros compañeros durante este mes.
    Ahora lo importante es que Ceci se recupere ya que nos espera movimiento durante las proximas semanas.
    Si la aventura no viene a nosotros, iremos en su búsqueda.


Los niños son geniales en cualquier lugar.


La tranquilidad del lago.

Los restos de la tradición en Pokhara.

09/03/2011 FELICIDAD QUÉ BONITO NOMBRE TIENES

No se si es su autenticidad, la música, el espíritu sagrado o quizá que sabemos que es nuestro último hogar en India, pero Varanasi nos ha atrapado: Nuestra casa, el barrio, el bar de la esquina, los amigos, los vecinos, las caras conocidas, la rutina... El dia a dia vuela y lo que iban a ser 3 dias de paso, han terminado siendo 15 de vida. La verdad es que no haciamos grandes cosas, era auténtica vida de barrio. Pero cuando estas rodeado de buena gente y te sientes como en casa, hace falta muy poquito para que el tiempo pase sin que te des ni cuenta.
      Los pequeños achaques físicos que tuvimos al llegar (Javi tuvo algo de fiebre, yo un poco de infección de garganta y los dos ligeras diarreas) han terminado siendo anecdóticos, estamos con una salud de hierro.
    Los intentos de tomar clases de danza y demás derivaron en la compra de una tabla para Javi, que tansolo dió una clase para después declararse autodidacta, cosa que no se le da nada mal: entre la guitarra y las tablas es uno de los grandes músicos del vecindario. Mis clases de danza quedaron pendientes, no tuve suerte en la busqueda de profesor. Al final me decanté definitivamente por el sitar: tomé algunas clases con Ramesh, mi encantador guru jee (profesor), y además mi mami me ha regalado uno por mi cumple que ya va de camino a España.

   
     Los desayunos en el bar de la esquina se alargaban todas las mañanas al reunirnos alli con Jaime y Kati o con Albert e Inma. Las horas en casa las pasabamos entre charlas y musiquita en directo con Rafa con Lakshmi y Julio y también con Nuria que a pesar de su adicción a los gaths del Ganga, a ciertas horas y para dormir se dejaba caer por casa.
qué desayunos nos metíamos entre pecho y espalda!! tortillita de papas y pan tumaca, y olé!
    Alguna mañana madrugamos para hacer yoga en la azotea donde a partir de las 10 y media pegaba la solana demasiado así que los talleres eran tempranito y en ayunas, y habia que estar bien despierto pues los monos desde muy temprano estaban alli dispuestos a quitarnos culquier pertenencia que descuidasemos: a Lakshmi le robaron su despertador!!
la casa se fué llenando de instrumentos poco a poco... al final había más instrumentos que personas!!
    De vez en cuando un paseito por el Ganges. Las noches en la corrala con más gutarreo. La tranquilidad y la música han sido los protagonista de cada dia, el aburrimiento ni lo hemos olido.
      Luego llegaron las despedidas: Primero se fué Rafa de quien ni pudimos despedirnos y nos dejo una nota de buenos dias y hasta siempre bajo la puerta. Después se fue Nuria que aunque triste estaba concienciada de su regreso a España y ya hacia planes sobre sus próximos dias en Madrid. Más tarde se marcho Raúl quien tansolo gritó desde la puerta un adios y se fue a Delhi dispuesto a conseguir su visado para cinco años en el país, si se lo darán... no lo sabemos.
    La noche estrella fue la despedida de Julio, que se marchó hace un par de días. Julio Lakshmi Javi y yo. La noche empezó relajada cantando unas cancioncitas y terminó degenerando en cantar una y otra vez la misma canción o mejor  dicho la misma frase: FELICIDAD QUÉ BONITO NOMBRE TIENES... En casa las paredes son de papel, pero el alcohol nos hizo perder el respeto por el vecindario (en lo que llevamos de viaje el alcohol ha sido ocasional,  tomar un poco de wishky nos hizo armar la fiesta). Normalmente alli a las 11 el silencio reina, pero esa noche no le dejamos reinar hasta eso de las tres... Que gran equipo! que pena separarnos, por un ratito esa noche fantaseamos con un viaje en común.
     Julio se marchó. Lakshmi se queda. Marieta (una chica ungara que conocimos, aunque poco, en Pushkar) llega. Los dos últimos días compartimos habitación con Eytan. Y después de hacernos mucho de rogar nos vamos, ha llegado el momento de la despedida.
    Nos hemos levantado hoy temprano para enviar los instrumentos a España. El plan era enviarlos en avión por compañía privada para que llegasen a casa en una semanita y a muy buen precio. Al final nos han hecho el lio de tal manera que lo enviamos por barco, por correo ordinario y tardará un mes... Ah!! y más caro. Hicimos el ´´negocio´´ con dos hermanos de una tienda de ropa que nos aseguraron que todo sería fácil y rápido: ´´no problem, everything is possible´´ fueron sus palabras... pero la realidad fue que nada de lo acordado fue posible y que hubo problemas, y que de rápido nada, pues la gestión duró 7 horas de pelea incesante. Hasta acabar siendo, como he dicho, lo contrario a lo acordado. En fin, así son las cosas aqui, ellos tienen sus ritmos, sus leyes, sus chanchullos...
    Hoy podría decirse que se cierra una etapa y comienza otra. Nos vamos de Varanasi, nos vamos de India. Próximo destino: Nepal. La verdad es que ésto solo acaba de empezar, quedan 4 meses de viaje y 4 paises! Pero hoy vivimos un pequeño final dentro de la continuidad del viaje.

religión
regateo
queso
chai
agua que no has de beber...

       Han pasado justo dos meses desde que llegamos a Bombay: parece ayer, puedo recordar cada momento y detalle de aquel día. Al mismo tiempo parece que hubiese pasado una vida, hemos viajado tanto... Hemos hecho y deshecho tantas veces la mochila, dormido en tantas camas, viajado en tantos buses...
    Sin hacer mucho esfuerzo puedo ver en mi mente la película de nuestro paso por India: el primer shock con la miseria y los olores de Bombay, el primer bus cama. Los caminos de cabras, los baches y las curvas. Las vacaciones paradisiacas y la buena vida de Arambol. Mi inicial frustración con el inglés.  Los primeros trenes. El frío y las hogueras de Vathakanal: cuando vivíamos por encima de las nubes. Las grandes ciudades como Bangalore: caóticas, estresantes, avenidas atascadas de filas interminables de coches, el humo y el calor, los pitidos incensantes, el agobio. La llegada a pueblos ´´oasis´´ como Hampi o Badami. Los monos. Las cochambreras, que a pesar de ser asquerosas nos daban el cobijo la intimidad y el descanso que necesitabamos. Las vacas. El acoso y los corrillos constantes de gente a nuestro alrededor como si no hubiesen visto un turista jamás: sentirnos Madonna en la puerta del sol (como dice Juoaquín: un vecino de la corrala) niños y mayores que te miran fijamente, que te quieren dar la mano, la pregunta del millón: ´´your cauntry?´´. Volver al principio: volver a Bombay.  Más trenes. Cazatalentos. Rickshaws y buses, estaciones, más estaciones. Perrillos moribundos, cerdos y cabras. Pushkar: el cole, la fuerza y la frescura de esos niños; el regateo y los negocios, el consumismo. Amigos. Varanasi y la música, la muerte, reencuentros, despedidas. La satisfacción porque ya puedo parlanchinear en inglés a mi manera. La convivencia con Javi.  El ahora.
      Las boquitas hambrientas, las chabolas, la suciedad, los colores, sus sonrisas, sus miradas intensas. Los olores. El chai. Los carritos de fruta. Las moscas a la hora de comer, los mosquitos a la hora de dormir. Su generosidad, su inocencia y su picardia. Los que te ayudan a cambio de nada, alguien que te engaña. Las barbas blancas, los turbantes y las frentes pintadas, los dioses, los templos, las ratas.
     India y su decadencia, su encanto: rebosa personalidad. India me deja prendada.
rincones con encanto
samosa... fritanga...
chili

atascos


    Viajar es experimentar, superar dificultades y disfrutar. La novedad. A todo te acostumbras pero nada deja de sorprenderte. Tomar conciencia de que lo que necesitamos para vivir allí en occidente, es mentira, que casi nada de eso hace falta. Pasar de cero a cien en pocos segundos, cabrearte con un listo que te quiere liar para depués enloquecer de risa con cualquier situación subrealista...  Es vivir. Es aprender: aprender a comer sin cubiertos, aprender a vivir sin carne, echar fuego por la boca por culpa del picante. Aprender a moverte en lo sucio y en el caos. Que nada tiene un precio sino el que estes dispuesto a pagar. Que el civismo que conocemos puede ser otro. Que es cierto que hay sonrisas gigantes en gente que no tiene nada. Que ´´SI´´ ya no se dice como hemos aprendido, ahora contoneamos la cabeza de lado a lado. Aqui estan sucios pero todo es de colores, allí todo esta limpo pero reina el gris. Que espacio y tiempo son relativos y que 200 kilometros no son dos horas.
    Es imposible conocer un lugar así en dos meses y dejo mucho pendiente aquí que tendre que resolver, volveré. Llenos de recuerdos pero mirando hacia delante: el viaje continúa.
India Namaste.
fronteras
 Ceci.

(Primera semana de marzo) FIESTAS Y RETORTIJONES

     Los días en Varanasi transcurren con fluidez y armonía. Sin darte cuenta (o casi sin querer hacerlo), el calendario sigue su curso y a veces, como hoy, te recuerda que mañana empieza un nuevo mes.
     Si en otros puntos del pais lo que era habitual, una vez que llegabamos a zonas turísticas, eran los asentamientos israelies, desde que hemos atravesado el ecuador del pais las nacionalidades se han ido mezclando y sumándosele a estas gran cantidad de hispano-hablantes. Ya en Pushkar, fuimos un grupo pintoresco de distintos lugares donde el español se escuchaba con frecuencia. Si bien es cierto que las inquietudes de cada uno en India pueden ser muy diferentes, no lo es menos que hay un punto común en el cuall todos nos encontramos: la necesidad de compartir lo que estamos viviendo.
     India es enorme, pero hay unos puntos claves por los que la mayoría que haga un viaje de larga duración, pasará por ellos. Cuanto más tiempo viajas, mas probabilidades hay de encontrarte con la gente que has ido conociendo. A la mayoría de ellos no cuentas con encontrartelos pero, cuando ésto ocurre, se produce una alegría misteriosa. Aunque cuando conoces a alguien no pasas más que unos días (o algunas horas incluso), aquí es la gente con la que estas compartiendo experiencias nuevas y, debe ser que esto, te hace conectarte más rapidamente con los demás. Ceci y yo nos tenemos el uno al otro pero aqui muchos viajan solos. Al fin y al cabo todos necesitamos dar y recibir amor. Ahora somos un gran grupo formado por muchos elementos de distintos puntos. Todos estamos en la misma situación: viajando, conociendo, solos (o en pareja), a mucha distancia de otra vida conocida. Somos muy distintos pero al menos, por estos días, sientes que perteneces a una gran familia.
     Llevamos instalados en la corrala ya casi una semana: el tiempo vuela(cuando se esta agustito).Ceci y yo empezamos siendo los primeros inquilinos españoles y desde entonces, nos hemos echo con la primera planta del hotel.
     A los dos días de nuestra llegada quedó instalada también Nuria. A Nuria la conocimos en Puskar porque estaba con nosotros ayudando en la escuela pero, la estamos conociendo mucho más aqui. Está viviendo el la habitación de al lado con otro amigo suyo, Raul, con el cual se reencontró hace unos días en las escaleras de los crematorios: son una pareja muy singular. Ese mismo día aparecieron Julito, Laxmi y Rafa y dió la casualidad de que quedaba una pequeña habitación libre en la planta baja, para Rafa y otra al otro lado de la nuestra para Laxmi y Julio. Las habitaciones están muy bien: limpias, amplias...la nuestra hasta tiene ventana! pero las paredes que separan unas de otras son de contrachapado. Para hacerse una buena idea lo mejor es imaginar una gran habitación separada por dos biombos. El último detalle que se le escapo al casero fue advertir de la familia de ratones que tenemos de vecinos. La verdad es que los pobrecillos no hacen nada más que roer un poquito el armario y correr asustadizos de una habitación a otra. Ya son uno más.
     Teníamos pensado utilizar Varanasi como trampolín para llegar a Nepal. A tan solo doscientos kilómetros de la frontera un lugar perfecto para coger fuerzas y saltar al siguiente país. Esa era nuestra intención: llegar, descansar y partir. Una vez más nos hemos asentado. Incialmente por las clases que  tomábamos, después con la llegada de nuestros amigos retrasamos unos días más la marcha y una vez más por la llegada del Shivaratri: el cumpleaños de Shiva. Por lo visto el día tres de marzo es la gran fiesta de Varanasi. La información que llega es que toda la ciudad sale a la calle:niños y mayores medio drogados de cannabis(con un preparado a base de leche) pasan la noche entre canticos y bailes. Hay personas que organizan su viaje exclusivamente para no perderse este evento y dicen que es un espectaculo inolvidable.
     Además del grupito español-colombiano de la guess house el grupo de Varanasi ha sido ampliado con cuatro personas más. Una pareja de chile: Jaime y Kati, músicos y trotamundos y, otra pareja de catalanes Albert e Inma. Estos úlitmos lo dejaron todo en Barcelona hace casi un año en busca de algo mejor. Sin casa ni hijos decidieron arriesgarlo todo ahorrando durante unos años para poder luchar por un nuevo sueño: aprender ingles y descubrir una nueva vida. Empezaron viviendo unos meses en Escocia. De alli a Egipto. Ahora viajando por Asia para terminar en un último vuelo que los dejará en Australia con intencion de formar alli un nuevo hogar. Las personas intrépidas consiguen lo que se proponen. Seguro que les va de lujo.

De izquierda a derecha: Ceci, Javi, Rafa, Albert, Inma, Nuria, Julio y Lakshmi.

Kati, Jaime y Rafa.

Está noche comienzan los preparativos del Shivaratri. Concietos, espectáculos, alboroto. Mucho alboroto. La verdad que los indios siempren encuentran una excusa para hacer una fiesta: me recuerdan a los gitanos.
     Nos quedan apenas unos días en India y, aunque ya con ganas de descubrir otro país, comienza a apoderarse de uno la sensación de nostalgia y buenos(y malos) recuerdos que hemos ido acumulando en los casi ya dos meses que hace que llegamos a India. Es un gran lugar para acabar nuestra estancia. Muy contentos con la casa, rodeados de buena gente y apunto de estallar uno de los eventos más importantes de toda la India.
     Los días previos al gran festejo los estamos aprovechando para recuperar las fuerzas que los grandes desplazamientos de varios días te quitan. Tenemos un restaurante al lado del casa el cual es casi como la cocina del hotel. Primero porque está a pocos metros de la puerta de casa y segundo, porque no salimos de allí. Hay días que te los pasas de casa al restaurante y del restaurante a casa. Puede sonar aburrido aunque lo cierto es que el día se pasa volando.
    Alrededor de las habitaciones hay un patio común en el que te vas juntando con unos y otros. Además entre que los vecinos son casi todos músicos y que nosotros ya llevamos tres instrumentos a nuestras espaldas esto, a veces, es un edificio orquestado. Con el restaurante pasa lo mismo. A toda la gente del vecindario se le suman otros muchos de hoteles adyacentes con lo que ir a tomar un cafe puede convertirse en una visita que te ocupe toda la mañana: dedicados a las relaciones sociales.
     Hace un par de días hicimos una visita a Babaji (si le buscas en internet seguro que encuentras una entrevista que hizo en el año 2003 para La Vanguardia), un baba de Varanasi muy conocido entre sus lugareños y visitantes. Habla un castellano entendible (que no es poco).Uno de esos hombres que un día decidió dejar su familia y pertenencias para vivir consigo mismo intentando entender un poquito mejor el mundo y a las personas. Aunque teoricamente los babas viven en un continuo aislamiento de todo, lo cierto es que los que tienen un poco de renombre casi tendrían que tener secretaria ya que no suele faltar el curioso que quiera charlar un rato con él. Tal vez una conversación con uno de ellos pueda iluminarte el camino aunque a Babaji, parece solo interesarle lo relacionado a caca, culo, pedo, pis. No hemos tenido el tiempo o la destreza suficiente para averiguar si su comportamiento infantil se debe a la demencia o la sabiduria.
Los indios comiendo en familia

Aquí todo se recicla. Utilizan la caca de vaca como combustible.
Reinventando el espacio.
     Durante los últimos días a Ceci y a mi nos ha tocado pasar por la clásica diarrea indiana. Cuando llegas te avisan de que es muy común pasar los primeros días con lo que se conoce como ´´la diarrea del viajero´´. Con el transcurso de las semanas sin síntomas, nos las prometíamos muy felices hasta que, finalmente aquí, nos ha pillado. Por lo visto en Varanasi (con el tema del Ganges), es muy común. Si no tienes mucho cuidado con el agua (y no lo hemos tenido), es facil que pilles algo. Los indios beben del grifo y se bañan en el mismo rio donde tiran a los muertos, algo que, según dicen, podría ser letal para nosotros. Nosotros, sin embargo,podemos enfermar por el simple hecho de utilizar su agua para enjuagarnos la boca después de lavarnos los dientes. Bueno, esperamos salir reforzados despues de estos días de flojera.
    Ayer fue la gran fiesta. A cada paso de la calle principal, decenas de chavales y mayores se agolpaban y bailaban al son del indian-tecno. Niños disfrazados de diferentes dioses indios, elefantes engalanados. Un ambiente de alegría y religión envuelven a la ciudad. Nosotros somos meros espectadores de todo aquello. Después un paseo por los gats (las escaleras previas al rio que bordean la ciudad durante varios kilómetros). Aquí se da la parte más religiosa del festejo. En el camino descubrimos diferentes puyas (ofrendas que hacen dejando una vela en el rio). Es como una oración para un cristiano. Hoy son más elaboradas. No son velas aisladas. Construyen figuras con los pequeños fueguitos donde algunos de ellos, una vez encendidos saltan a modo de rezo.
    El shivaratri. La celebración de la boda de Shiva y Parvati.Religión y cachondeo se unen para darles un nuevo motivo de armar jarana. Les encanta hacerte partícipes de su alegría. Ese aspecto aún me sigue fascinando en los indios. Más felices con tu felicidad que con la suya propia.













26/02/2011 CUMPLEAÑOS FELIZ

(foto de Lakshmi Narayan)
     Eran las 12 de la noche cuando salí de la ducha y Javi me sorprendió con mi regalo de cumple: tres pinceles. Si, pinceles, hace días que me compré pigmentos naturales de colores y un cuaderno que no he podido estrenar porque no tenía pinceles. Veinte minutos antes de la sorpresa prometí que "mañana" me compraría unos. Como si hubiese frotado la lámpara mágica, él cumplió mi primer deseo y me piso en las manos tres pincelitos.
     Antes de dormir me quejé por alguna molestia de mi espalda y aseguré que prontó iría a darme un masaje ayurvedico. En el bar restaurante que tenemos al lado de casa, además de hacer unas tortillas de patata y un pantumaca pá chuparse los dedos, la cocinera es especialista en masajes.
     Por la mañana madrugué para ir por fín a mi primera clase de danza. Después del plantón del primer día el profesor repitió la jugada una vez más. Busqué otra escuela para empezar hoy y la profe ha sido puntual. He aprendido los primeros pasos de una danza en la que mujeres y hombre se colocan cascabeles en los tobillos haciendo así música al taconear. Es una danza enérgica y estilizada, por lo que he visto se parece un poco al flamenco, pero más suave y al estilo asiatico.
     Después he ido a mi segunda clase de sitar, empecé ayer.
     El sitar es un instrumento de cuerda, como una guitarra grande con un mastil largo y ancho y una caja pequeña en forma de calabaza. La decoración de la madera es preciosa y el sonido romántico y enbelesador. Fuí a preguntar el precio del sitar por curiosidad y terminé apuntandome a las clases: la labia y el desparpajo del vendedor-profesor y esa música me atraparon. De momento hago escalitas cual aprendíz primeriza y no me dará tiempo a mucho más, pero es divertido e intresante estudiar las notas en hindi y algunas que otras cositas de música. Experiencia y apendizaje. Y además practigo inglés.
     Enamorada del sonido del sitar, esta mañana Javi se reía de mí cuando le dije que me quería comprar un cd. Sonó anticuado si, pero solo era mi deseo de escuchar esta música cuando quiera y no solo cuando Ramesh, mi profe, toca para mí.
     Al salír de clase me  encontré con Julio, Lakshmi y Rafa que acababan de llegar a Varanasi. Ha sido genial reencontrarnos. Viviremos todos en la misma guest house. Una gran sorpresa por mi cumple!.

     A ésta sorpresa se le añadía mi segundo deseo que Javi, una vez más cual mago, tenía preparado para mí. La cocinera de las tortillas me esperaba con su aceite de masajes para dejarme nueva. Qué gusto, relajante y renovador!. Además la mujer me ha dicho que tengo todo en su sitio, que estoy sana como una lechuga. (que lo sepas mamá).

RIO GANGES


      Por la tarde un paseo por los gaths del Ganga hasta llegar al crematorio. Alli la famosa imagen de la que todo el mundo habla. Las hogueras en las que queman a los muertos para después echarlos al río.
     Un monton de hogueras, en cada una un cuerpo a fuego vivo. Rodeados de sus familiares. Ninguna mujer.
     Un chiquito de 15 años, llamado Kunta se nos acerca con la intención de ofrecernos droga y termina siendo nuestro guía en el lugar. Kunta nos ha contado que allí solo hay hombres porque el ambiente no es bueno con las mujeres llorando y para evitar lo que una vez paso: una viuda saltó a la hoguera.  Además el sufrimiento que traen las mujeres, evita que el alma del muerto se vaya en paz.
el adios a los muertos.
       En la hoguera no queman ni los cuerpos puros de los niños menores de quince años ni  a las mujeres embarazadas. No queman a los muertos por picadura de cobra lo cuales está bendecidos por Sheeva. No queman a los Babas o personas santas, tampoco los muertos leprosos  arderán en el fuego para no contagiar el aire. Antes de ser quemados, a los hombres les vistes de naranja, a las mujeres de rojo y a los ancianos de dorado. Los cuerpos que no queman son atados a una piedra pesada y tirados al fondo de río. Las castas sociales también se evidencian aquí. Los muertos de clase alta tienen hogueras que arden al máximo, los pobres tiene fuegos pequeños.

CREMATORIO
       Ademas otra costumbre que tienen en torno al tema de la muerte es raparse el pelo. Cuando un familiar muere uno puede elegir raparse la cabeza y echar el pelo al rio a modo de ofrenda por el ser querido. A veces la gente viene desde el sur del pais para hacer este ritual en el Ganges. Es común ver grupos de gente por la calle con las cabezas rapadas al cero. Lo mas visto son mujeres: las viudas.
     Kunta nos habló además de las donaciones para madera. En dos edificios en ruina que hay junto al crematorio viven cientos de pobres esperando la muerte. Ellos no piden para comida, piden para leña.
    Kunta cada día para purgarse por el pecado de vender drogas viene unas horas  a ayudar a la gente de la casta más baja que viven y moriran sin nada.
     Después de este aprendizaje sobre la cultura de la muerte en India y en la ciudad más sagrada del país, nos hemos perdido un rato por sus callejuelas hasta encontrar el barrio.
     Al mirar mi correo mucha gente me habia dejado mensajes de besos y felicitaciones. Estoy lejos viviendo mil experiencias pero esto no evita que eche de menos muchisimo a todos los que estais alli. Gracias por el ciber cariño de hoy.
    De camino a casa otro reencuentro con Gill y Neytan, nuetros amigos de Vathacanal. Después de un mes volvemos a encontrarnos. Hemos tomado unos tés en casa y he podido hablar un poco más con ellos que cuando nos conocimos, prueba clara de la mejoría de mi inglés.
    Ahora ya dispuesta a escribir este diario se cumple el tercer deseo: Javi deja sonar en el ordenador música de sitar que, cual genio de la lámpara ha conseguido para cumplir mis deseos!.
    Un cumpleaños más que feliz con deseos cumplidos, aprendiendo algo de su folclore musical y de su cultura sagrada. Y un día de reencuentros.  Qué más se puede pedir?

 

Ceci




23/2/2011 CARACOL COL COL






   
                                                                                                                                                                 Aunque estamos algo reventados del día anterior, un día más nos toca madrugar, ya que mañana queremos despertar en un sitio con más encanto.   
    Se supone que esta ciudad tiene mucha chicha, así que salimos en busca de ella.
    Las calles se ensanchan y estrechan sin ningún tipo de orden aparente. Giros a derecha e izquierda: es lo más parecido a un laberinto. Bazares, comercios, puestecillos de té. Nuestra única referencia es el Ganges que nos va orientando en la nueva búsqueda de casa. Por fin llegamos a lo que podría ser nuestro nuevo hogar. Aparecen las primeras guess house en una zona llena de vida: vendedores de fruta ambulantes, pequeñísimos templos, las sempiternas vacas, tiendas de música...

Aqui puedes encontrar verdaderas aglomeraciones de gente y atascos de coches!! a su lado el centro de madrid del que tanto nos quejamos es un paraiso...


      Después de un buen rato hemos dado con el que será nuestro nuevo hogar para los días que pasemos aquí: una corrala de dos plantas con tres o cuatro habitaciones en cada una. Un ambiente musical, la mitad de los inquilinos reciben clases de diferentes instrumentos hindus en las entrañas del pueblo (algo muy común en esta ciudad de tradición musical).
    La habitación cuesta cien rupias al día (algo menos de dos euros), así que en seguida hemos dicho ´´nos la quedamos´´.
    Hasta mañana no se queda una habitación libre, asi que, esta noche dormimos en un hotelito cercano.

(DOCE HORAS MÁS TARDE)
  
     Ahora si, nos trasladamos a nuestra encantadora casa nueva. Aunque algo precaria, pues no hay agua caliente, el baño es compartido y las paredes son como de papel, para mi es la que más encanto tiene de todas las que hemos habitado hasta ahora. Las habitaciones alrededor de un patio estilo andaluz, hacen que el lugar sea luminoso y, tener tantos vecinos músicos da mucha vidilla.
    Javi ha empezado clases de tabla: un instrumento de percusión típico del norte de India que se toca golpeando con los dedos en lugar de toda la palma. Tiene un sonido peculiar, a veces evoca la música del agua. Mola mucho.
    Yo  por otro lado, he tenido un intento de empezar mis clases de danza Kathak, pero el profesor me ha dado plantón. Tendré que empezar mañana...
    Aquí el que no se apaña es porque no quiere y, como no hay agua caliente en casa, nos hemos equipado con un nuevo instrumento que creemos será muy útil durante todo el viaje: una resistencia. Es un hierrito pequeño que se enchufa y se mete en el agua dejándola calentita, calentita hasta hervir. No solo tendremos agua para ducharnos, también podremos calentar tés y alguna que otra sopa.
    Cada vez mejor equipados: ordenador, guitarra, calentador de agua, almohadas y mantas, de todo...Nos movemos por Asia como caracoles con la casa en las espaldas. Lo mejor es que las mochilas aunque son algo pesadas ocupan poco. Otra cosa no, pero apañaos, somos un rato.

                               UN POCO DE LOS ENTRESIJOS DE VARANASI




 
Javi y Ceci

EL CHACACHÁ DEL TREN 21/2/2011

A la izquierda pequeños habitaculos de 6 camas. A la izquierda literas de dos. Por este pasillo pueden pasar al cabo de un dia centenares de vendedores ambulantes y gente pidiendo limosna.
   Estamos totalmente instalados y adaptados a este lugar. Tenemos casa, amigos y actividades que nos llenan, como las visitas diarias al cole. Pero el viaje ha de continuar. Comenzamos el diez de enero con intención de estar un mes en India y ya llevamos casi un mes y medio. Habremos cumplido dos cuando lleguemos a Nepal ya que aún queremos conocer Varanasi, la ciudad sagrada de India.
     Hoy nos levantamos temprano, tenemos mucho que hacer hasta las cinco de la tarde que sale nuestro bus. A las diez de la mañana ya con las maletas hechas y la habitación desalojada, con algo de nostalgia por dejar el que ha sido nuestro hogar durante quince días, nos vamos directos a hacer el envío a España de una caja cargadita de alpaca, ropa y algún que otro regalito.
     La gestión del envío nos lleva toda la mañana. Los chicos chequean cosa por cosa, las meten en cajas y  cosen a mano una tela de saco que asegura el embalaje. Como de costumbre se ha ido la luz en toda la ciudad así que tendremos que volver más tarde para finiquitar el tema.
     Nos vamos a la escuela a despedirnos. Las despedidas siempre son extrañas. Las últimas fotos, los últimos abrazos y apretones de manos, agradecimientos.
    Nos alejamos de alli preguntandonos si quizá en un futuro volveremos a ver a los pequeños ya crecidos.
    Es una imagen conmovedora: los niños asomados al balcon diciendo adios entusiasmados, lanzando besos al aire y con esas sonrisas llenas de shakti. Aunque al final parece haberse hecho corto, ha sido una preciosa experiencia.
     El camino continúa, la luz ha vuelto. La caja pesa 50 kilazos y va de camino  a España.
     Recogemos las maletas y nos despedimos de Vintu, nuestro fiel casero, que nos repite una y otra vez que nos espera el próximo año en la que siempre sera nuestra casa.
     En la estación del bus nos espera Nuria. De nuevo somos un equipo de tres, ahora camino a Varanasi. Serán unas 25 horas de viaje en total. Los transbordos entre trenes y buses siempre son divertidos. Paradas en pueblos enanos alejados del turismo donde a menudo, forman corrillos a nuestro alrededor dedicandose a hacernos preguntas indescifrables en su "hindinglish" o simplemente mirándonos sonrientes.
     Nuria que lleva poquito en India y hasta el momento solo conoce Pushkar está encantada con las reaccines de los indios y desprende una enorme ilusión e incertidumbre por lo que nos espera por la noche en el tren.

NURIA
     Son las 22h, cogemos el tren. Sleeper class. Entramos para no salir hasta mañana a las cinco de la tarde.
     El mundo del tren siempre aporta aventura en nuestro viaje. Aunque los vagones siempre parecen el mismo, la experiencia cambia cada vez.
     El viaje a momentos es eterno. Cada uno en su litera y los indios en la mía. Las empresas de trenes venden primero billetes numerados y luego una gran cantidad de billetes en lista de espera, por si alguien cancela su viaje. Pero todos los viajeros que no tienen cama asignada suben igualmente al tren, indian style: Búscate la vida y acoplate donde puedas. A mi me habia tocado la cama de abajo y cuando esto ocurre estas destinado a compartirla.
     Al primer intruso que se metió en mi litera lo eché, pero después la invasión ha sido impsible de evitar. Yo tumbada a modo de bolita y a mis pies dos hombrecillos sentados bien juntitos y erguidos durante horas. Los vagones van a rebentar de gente, sería una tiranía privarlos de un hueco en mi pequeño camastro. Aunque durante algunas horas esta situación se hace insufrible, después el cuerpo se acostumbra a ir encogido y acoplado como puede. No puedo tampoco quejarme demasiado ya que las literas de abajo tienen la ventaja de las vistas: al menos puedes ver el paisaje por la ventana. En las camas altas como las de Javi o Nuria vas en una especie de sarcófago sin vista alguna más que los compañeros durmientes que roncan a tu lado.

Aqui podemos ver el sistema de sleeper class: transportados como botellas de vino. Estos viajeros eran afortunados, pues tenian su propia cama sin compartir!
       Además ir arriba tampoco te exime de que alguno te coloque a los pies sus maletas o se siente allí contigo a echar una cabezada. En fín allí en un habitáculo preparado para ocho personas al final conviven bien apiñados quince o dieciseis más equipajes. Toda una experiencia.


       Como siempre  la hora de la llegada se alarga y lo que iba a ser un aterrizaje a las 17h termina siendo una llegada derrotados a las 19h. Lo mejor es que el viaje no ha terminado, no estamos en Varanasi si no en una ciudad cercana. Toca negociar ricksaw, eso se lo dejamos a Javi que es un auténtico animal en esto del regateo.
     Varanasi, la ciudad sagrada por excelencia de la India, a orillas del rio Ganges donde cada día se pueden ver las cremaciones de los muertos en el rio. En la provincia de Uthar Pradesh en el centro norte del país y a tan solo 200km de Nepal.
     Para esta noche hemos encontrado una habitación decente para compartir los tres. Necesitamos una ducha caliente y dormir en tierrafirme unas horas. Mañana buscaremos algo con más encanto e investigaremos la ciudad. Lo  que creiamos que sería una ciudad pequeña y tranquila al estilo de Pushkar, resulta que es una ciudad inmensa con diferentes barrios donde alojarte, todos a orillas del Ganga.

 Ceci.

DÍAS EN PUSHKAR 20/2/2011





        Pushkar es una ciudad "pure veg" (lo que todos conocemos por vegano, aunque contradictorianente para ellos leche y queso no son productos animales y si los consumen).
     A la entrada de la pequeña ciudad hay un cartel de recibimiento nada acogedor, pues en él esta
escrito:     
     -Prohibido comer cualquier producto animal.
     -Prohibido el alcohol
     -Prohibido mostrar gestos cariñosos en público.
     Como toda ley, existe la trampa. Se dice que en algunas casas matan cabras para comerselas a escondidas, que algun viejete vende huevos de estraperlo y que a poquisimos metros a la salida del pueblo hay una cabañita repleta de botellas de diferentes alcoholes y cerveza fria. Después de dos semanas, sin animo de ofender, hemos violado todas las leyes.
     Qué rapido pasa el tiempo cuando uno se siente como en casa, y es que así es como nos han hecho sentir desde que pisamos el pueblo. Ya nos lo dijo Vintu (nuestro casero) el dia que nos instalamos:´´ feel home´´... Y eso es exactamente lo que hemos hecho. Al final nuestra habitación se ha expandido a todos los rincones del edificio: la terraza para hacernos buenas cenas solos o en compañia; la azotea para tomar el sol, hacer algun almuerzo y secar nuestras ropitas limpias; la cocina y todos sus útiles y hasta la moto del propio Vintu para hacer alguna incursión nocturna en busca de cerveza de estraperlo.
Con este panorama de de buen rollo y en buena compañia todo pinta de cara para pasar unos dias de tranquilidad y disfrute en Pushkar. Una dificultad se quería interponer entre ese goce y yo. Si el pueblo se considera estrictamente vegetariano,  yo me considero estrictamente carnivoro, con lo que el conflicto estaba servido. A las cuarenta y ocho horas de nuestra llegada, pase mi primera gran crisis alimenticia. Una sensación de vacio me invadía el cuerpo. Era distinto a sentir hambre o pensar que te falta algún tipo de sustancia. De pronto me sentía triste, sin ilusión. Conforme pasaban las horas solo encontraba una causa para este mal: la falta de carne.
     Agarré la mochila y me dispuse a coger el bus en dirección al pueblo más cercano para poder darme un homenaje y ver si desaparecía esa sensación de malestar.
´´Pareces un yonki´´ me decía Ceci. Yo solo podía pensar (como diría Juanki) en ´´un cochinillo sentao´ en un cacho pan´´. Al cabo de una hora estaba en Ajmer, el pueblo más cercano. A medida que me iba acercando a mi objetivo me fui planteando la posibilidad de retrasar mi chute proteico. Al final, a las puertas del primer restaurante carnivoro que encontré, decidí darme la vuelta. Quería provar mis límites y demostrarme hasta que punto necesito la carne para sentirme bien.
Los días fueron pasando y ´´el mono´´, también.
Éste es un buen pais para superar pequeños retos. Hábitos a los que estas acostumbrado y que acaban limitando tu forma de vida. Aquí cada uno tiene o puede encontrar su trauma a superar ya que el pais te lo pone muy fácil con sus grandes limitaciones. Un pequeño paso para los vegetarianos...un gran paso para mi.
     Desde el primer dia de un viaje, el destino, la suerte o quien sabe qué te va rodeando de personas que van creando la parte más importante del camino.
Un australiano llamado Anthony: payaso de profesión desde hace veinte años que hace dos meses decidió venir a Pushkar e incorporarse en el proyecto de la escuela en cuerpo y alma. Un nepalí: Ramshik. Sin él sería imposible el proyecto shakti. Discreto, amable, simpático y un gran cocinero. Laxmi: madrileña, viaja a India por segunda vez, es una pequeña experta en las historias de dioses hindús y hace sus pinitos como artesana de la plata. Julio: nacido en castellón y asentado en Barcelona, es uno de los chicos que conocimos en Hampi y es el culpable de nuestra estancia en pushkar ya que fue él quien nos habló del proyecto por primera vez. Rafa: colombiano afincado en Viena que viaja desde hace meses por aquí, convertido al vegetarianismo y con un gran mundo espiritual. Nuria: madrileña que vive desde hace ocho años en Ibiza: tranquila, inocente y siempre sonriente. Vintu: nacido en Delhi, nuestro casero, con una mentalidad sorprendentemente moderna, nos hemos convertido por unos días en sus confidentes. A sus 27 años aun no ha encontrado el amor y lo espera deseoso.

Lakshmi

Julio


Vintu y Javi en el jardincito de casa.

     Son solo unas pocas personas pero muchos los recuerdos que nos llevamos de estos dias en pushkar: Esa tortilla de patatas con Laxmi y Julio y las cervecitas clandestinas en el patio de casa. Las largas charlas con Vintu.Un pollo de estraperlo cocinado por Ram que hace maravillas con su olla exprés. El día a día.

     En shakti proyect la actividad no cesa. Percurisón, juegos de mesa en tamaño gigante, escapadas al campo de fútbol, niñas deseosas por enseñarte sus bailes de moda...
     Durante las horas alli el tiempo se para para que los mayores entremos en su mundo. Vivir el presente, jugar. Volver a la infancia.
     Los niños desprenden esa frescura que encanta a cualquiera. Te reciben con abrazos y con grandes sonrisas. No hace falta el idioma, con ellos sí que no.
     Ha sido buenísimo regalarles una comba, juego que no conocían. Difícil organizarles pero no imposible. Unos consiguen entrar y saltar a la pimera, otros tardarán días en hacerlo y lo celebrarán como un gran triunfo.
     Apenas podemos recordar algunos de sus nombres: ganga, delep, prilla, pinky...pero sus caras, sus sonrisas, son imposible olvidarlas. Y los partidos de futbol: niños de cinco a catorce años dando patadas a un balón. Sin areas, fueras de juego ni faltas...ni falta que hacían. Si el objetivo era divertirse estaba más que cumplido.
     Aquí los niños viven una infancia que nuestros padres identificarian como propia. Sin grandes artilugios, ni equipos electrónicos, son niños en estado puro. Llenos de vida e imaginación.






 






 

Namaste

     Otra de las actividades que ha protagonizado nuestra estancia aquí han sido las numerosas compras. La calle principal del centro de la ciudad era un mercado repleto de tiendas, todas a precios escandalosamente baratos. Personalmente experimenté el consumismo en su máxima expresión y con la ayuda de Javi (experto en el arte del regateo) me he hinchado a comprar de todo!.

     Hemos comprado ropa y algunos regalitos, pero la compra estrella ha sido la alpaca: tobilleras y cinturones de este material, mezcla de cobre, niquel y zinc. A nuestra vuelta a España nos encargaremos de transformarlas en la sensación del verano. Tres días de negociaciones y busqueda de los modelos ideales. Horas metidos en una pequeña tienda haciendo la selección y pesando lo que finalmente fueron 27 kilos, traducidos en 1500 piezas. Nuestra última noche en pushkar la pasamos entera haciendo inventario: revisando y contando pieza a pieza.
    Al principio las compras eran entretenidas e incluso el regateo las hacían divertidas. Ahora después de sentir el ansia del consumismo deseo salir de esta ciudad y no volver a comprar, qué estrés! Yo he comprado cual histerica hasta el último momento, Javi se saturó hace días.
     En definitiva, dos semanas intensas respirando un poquito más de India. Nuevas personas y anécdotas que ya son parte de las páginas de este camino y alpaca...mucha alpaca.










Ceci y Javi.