| A la izquierda pequeños habitaculos de 6 camas. A la izquierda literas de dos. Por este pasillo pueden pasar al cabo de un dia centenares de vendedores ambulantes y gente pidiendo limosna. |
Hoy nos levantamos temprano, tenemos mucho que hacer hasta las cinco de la tarde que sale nuestro bus. A las diez de la mañana ya con las maletas hechas y la habitación desalojada, con algo de nostalgia por dejar el que ha sido nuestro hogar durante quince días, nos vamos directos a hacer el envío a España de una caja cargadita de alpaca, ropa y algún que otro regalito.
La gestión del envío nos lleva toda la mañana. Los chicos chequean cosa por cosa, las meten en cajas y cosen a mano una tela de saco que asegura el embalaje. Como de costumbre se ha ido la luz en toda la ciudad así que tendremos que volver más tarde para finiquitar el tema.
Nos vamos a la escuela a despedirnos. Las despedidas siempre son extrañas. Las últimas fotos, los últimos abrazos y apretones de manos, agradecimientos.
Nos alejamos de alli preguntandonos si quizá en un futuro volveremos a ver a los pequeños ya crecidos.
Es una imagen conmovedora: los niños asomados al balcon diciendo adios entusiasmados, lanzando besos al aire y con esas sonrisas llenas de shakti. Aunque al final parece haberse hecho corto, ha sido una preciosa experiencia.
El camino continúa, la luz ha vuelto. La caja pesa 50 kilazos y va de camino a España.
Recogemos las maletas y nos despedimos de Vintu, nuestro fiel casero, que nos repite una y otra vez que nos espera el próximo año en la que siempre sera nuestra casa.
En la estación del bus nos espera Nuria. De nuevo somos un equipo de tres, ahora camino a Varanasi. Serán unas 25 horas de viaje en total. Los transbordos entre trenes y buses siempre son divertidos. Paradas en pueblos enanos alejados del turismo donde a menudo, forman corrillos a nuestro alrededor dedicandose a hacernos preguntas indescifrables en su "hindinglish" o simplemente mirándonos sonrientes.
Nuria que lleva poquito en India y hasta el momento solo conoce Pushkar está encantada con las reaccines de los indios y desprende una enorme ilusión e incertidumbre por lo que nos espera por la noche en el tren.
| NURIA |
El mundo del tren siempre aporta aventura en nuestro viaje. Aunque los vagones siempre parecen el mismo, la experiencia cambia cada vez.
El viaje a momentos es eterno. Cada uno en su litera y los indios en la mía. Las empresas de trenes venden primero billetes numerados y luego una gran cantidad de billetes en lista de espera, por si alguien cancela su viaje. Pero todos los viajeros que no tienen cama asignada suben igualmente al tren, indian style: Búscate la vida y acoplate donde puedas. A mi me habia tocado la cama de abajo y cuando esto ocurre estas destinado a compartirla.
Al primer intruso que se metió en mi litera lo eché, pero después la invasión ha sido impsible de evitar. Yo tumbada a modo de bolita y a mis pies dos hombrecillos sentados bien juntitos y erguidos durante horas. Los vagones van a rebentar de gente, sería una tiranía privarlos de un hueco en mi pequeño camastro. Aunque durante algunas horas esta situación se hace insufrible, después el cuerpo se acostumbra a ir encogido y acoplado como puede. No puedo tampoco quejarme demasiado ya que las literas de abajo tienen la ventaja de las vistas: al menos puedes ver el paisaje por la ventana. En las camas altas como las de Javi o Nuria vas en una especie de sarcófago sin vista alguna más que los compañeros durmientes que roncan a tu lado.
| Aqui podemos ver el sistema de sleeper class: transportados como botellas de vino. Estos viajeros eran afortunados, pues tenian su propia cama sin compartir! |
Como siempre la hora de la llegada se alarga y lo que iba a ser un aterrizaje a las 17h termina siendo una llegada derrotados a las 19h. Lo mejor es que el viaje no ha terminado, no estamos en Varanasi si no en una ciudad cercana. Toca negociar ricksaw, eso se lo dejamos a Javi que es un auténtico animal en esto del regateo.
Varanasi, la ciudad sagrada por excelencia de la India, a orillas del rio Ganges donde cada día se pueden ver las cremaciones de los muertos en el rio. En la provincia de Uthar Pradesh en el centro norte del país y a tan solo 200km de Nepal.
Para esta noche hemos encontrado una habitación decente para compartir los tres. Necesitamos una ducha caliente y dormir en tierrafirme unas horas. Mañana buscaremos algo con más encanto e investigaremos la ciudad. Lo que creiamos que sería una ciudad pequeña y tranquila al estilo de Pushkar, resulta que es una ciudad inmensa con diferentes barrios donde alojarte, todos a orillas del Ganga.
Ceci.
No hay comentarios:
Publicar un comentario