Viviendo un pedacito del continente asiático.

23/2/2011 CARACOL COL COL






   
                                                                                                                                                                 Aunque estamos algo reventados del día anterior, un día más nos toca madrugar, ya que mañana queremos despertar en un sitio con más encanto.   
    Se supone que esta ciudad tiene mucha chicha, así que salimos en busca de ella.
    Las calles se ensanchan y estrechan sin ningún tipo de orden aparente. Giros a derecha e izquierda: es lo más parecido a un laberinto. Bazares, comercios, puestecillos de té. Nuestra única referencia es el Ganges que nos va orientando en la nueva búsqueda de casa. Por fin llegamos a lo que podría ser nuestro nuevo hogar. Aparecen las primeras guess house en una zona llena de vida: vendedores de fruta ambulantes, pequeñísimos templos, las sempiternas vacas, tiendas de música...

Aqui puedes encontrar verdaderas aglomeraciones de gente y atascos de coches!! a su lado el centro de madrid del que tanto nos quejamos es un paraiso...


      Después de un buen rato hemos dado con el que será nuestro nuevo hogar para los días que pasemos aquí: una corrala de dos plantas con tres o cuatro habitaciones en cada una. Un ambiente musical, la mitad de los inquilinos reciben clases de diferentes instrumentos hindus en las entrañas del pueblo (algo muy común en esta ciudad de tradición musical).
    La habitación cuesta cien rupias al día (algo menos de dos euros), así que en seguida hemos dicho ´´nos la quedamos´´.
    Hasta mañana no se queda una habitación libre, asi que, esta noche dormimos en un hotelito cercano.

(DOCE HORAS MÁS TARDE)
  
     Ahora si, nos trasladamos a nuestra encantadora casa nueva. Aunque algo precaria, pues no hay agua caliente, el baño es compartido y las paredes son como de papel, para mi es la que más encanto tiene de todas las que hemos habitado hasta ahora. Las habitaciones alrededor de un patio estilo andaluz, hacen que el lugar sea luminoso y, tener tantos vecinos músicos da mucha vidilla.
    Javi ha empezado clases de tabla: un instrumento de percusión típico del norte de India que se toca golpeando con los dedos en lugar de toda la palma. Tiene un sonido peculiar, a veces evoca la música del agua. Mola mucho.
    Yo  por otro lado, he tenido un intento de empezar mis clases de danza Kathak, pero el profesor me ha dado plantón. Tendré que empezar mañana...
    Aquí el que no se apaña es porque no quiere y, como no hay agua caliente en casa, nos hemos equipado con un nuevo instrumento que creemos será muy útil durante todo el viaje: una resistencia. Es un hierrito pequeño que se enchufa y se mete en el agua dejándola calentita, calentita hasta hervir. No solo tendremos agua para ducharnos, también podremos calentar tés y alguna que otra sopa.
    Cada vez mejor equipados: ordenador, guitarra, calentador de agua, almohadas y mantas, de todo...Nos movemos por Asia como caracoles con la casa en las espaldas. Lo mejor es que las mochilas aunque son algo pesadas ocupan poco. Otra cosa no, pero apañaos, somos un rato.

                               UN POCO DE LOS ENTRESIJOS DE VARANASI




 
Javi y Ceci

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