Llegar hasta Laos no ha sido fácil. Hemos tardado cuatro días, atravesando cuatro paises y un total de ocho ciudades. Además para todo el trayecto hicimos uso de: dos aviones, un tren, tres autobuses e incluso una canoa, a lo que sumamos unos cuantos ´´tuc tuc´´ (los taxis típicos de Tailandia y Laos) y un viajecito en metro.
Después de los largos viajes en bus y tren por India y Nepal, viajar 9 horas en avión, es coser y cantar. Salimos de Kathmandú, haciendo escala en Delhi; donde tuvimos que correr porque el primer avión salió con retraso y llegamos justisimos a coger el segundo. A cerca del trayecto en avión poco que contar: la típica comida de avión, aquí bien especiada. Unas cabezaditas, un poco de lectura y cuando quisimos darnos cuenta estabamos en Tailandia.
Aterrizamos en Bangkok y por tercera vez una nueva moneda, nuevo idioma, nueva cultura. Nada más llegar nos encontramos después de meses con el metro!. De la vida rural de montaña en Nepal, pasamos a la gran ciudad. La capital de Tailandia, nos parece a primer golpe de vista, igual a cualquier gran ciudad europea; ya lo decía la gente.
El metro es nuevo, muy parecido a nuestros trenes del metro madrileño, que vuelan. En menos de media hora atravesamos la ciudad, llegamos al centro, a una gran estación de tren, donde para llegar hasta la zona movidita en la que dicen estan todos los guiris y los hoteles: kao san road, nos toca coger el primer tuc tuc: éstos son muy parecidsos a los riksaws de India, pero un poco más grandes y mucho más cómodos, en estos se va medio recostado y están decorados como brillantes y coloridos.
Solo pasamos 24 horitas en bangkok, hasta la noche del viernes, que cogeremos un tren dirección norte, donde nos reencontraremos con Lakshmi para irnos juntos hacia Laos.
La gran ciudad en principio es un shok, nos llaman la atención los grandes edificios, los numerosos semáforos y pasos de peatones, la espectacularidad de la iluminación nocturna, los taxis que son de colores pastel: rosas, azules, verdes... Las chicas con tacones altos, los pantalones cortos, los vestidos ceñidos, los chabales vestidos a la última moda con pantalones pitillo caidos, bolsos bandolera y zapatillas de marca. Nos choca el ambiente festivo y el movimiento que hay a las diez de la noche por todas partes...
En fin, alucinamos con todo lo que es parte de nuestra vida alli, en España, pero que hacía tres meses que no veíamos. La mente se adapta muy rápido y sin que te des ni cuenta. Enseguida te acostumbras a ver normal que las mujeres no enseñen las piernas ni los hombros, a moverte por la ciudad sin semáforos, a irte a la cama tempranito porque a las 21h no hay ni dios por la calle... A todo te acostumbras.
El viernes por la noche cogimos un tren sleeper... Ya antes de subir nos intrigaba cómo sería. Sabíamos que como el de India no sería, pero además viajabamos en primera clase, porque no quedaban otros billetes.
Qué pedazo de tren! en Bangkok hacía un calor insoportable, pero nosotros viajabamos con aire acondidionado. Las literas llebaban un mullido colchón, sabanas limpias y colcha, además de la mejor almohada que he probado en los últimos meses. Las camitas tenían cortinas para tener algo de intimidad al dormir. Cada cama tenía su lamparita y su enchufe... Increible! Y el baño... qué baño! no solo estaba limpio si no que tenía papel higienico, jabón, toalla y espejo. Como no, había cafetería, y cada poco rato pasaban vendiendo suculentas bandejas de fruta y zumos fresquitos
Después de vernos una peli, dormimos del tirón unas diez horas! por que eso sí, para una distancia de 700 km tardamos catorce horitas. Pero que bien dormimos! aquello fue como un hotel en movimieto.
Llegamos a Chiang Mai, una ciudad al norte de Tailandia. Aquí nos reencontramos con Lakshmi. Hace justo un mes que nos despedimos de ella en Varanassi. Volvemos a juntarnos, compartimos destino, un nuevo país: Laos. Viajaremos juntos hasta allí.
De Chiang Mai cinco horas de bus hasta Chiang Rai, una ciudad más al norte aún y a pocas horas de la frontera. Tuvimos que hacer noche. Buscamos una habitación para compartir los tres. Encontrarla no fue fácil; los tailandeses hablan poco inglés y además no tienen el afan por ayudar al turista que tenían en India y Nepal. Se acabaron los corrillos a nuestro alrededor y de momento los cazatalentos. Buscamos y buscamos, casi todas las guest houses estaban llenas, las que no, eran muy caras y aquí el regateo no se estila a penas.
Al final encontramos una habitación: llamativamente limpia, en un lugar tranquilo, barata y cómoda. Pudimos darnos una ducha y dormir unas horitas antes de coger el siguiente bus, que nos dejaría porfín en la frontera.
A eso de las nueve y media de la mañana, ya habíamos llegado al border, en Chiang koh (otro pueblo tailandés) ya habiamos cogido un autobús, un tuc tuc, una pequeña canoa para cruzar el Mekong y nos habían sellado los pasaportes. Estabamos por fín en Laos! de nuevo cambio de moneda, de idioma, de cultura.. Laos es un pais poco desarrollado turísticamente. ´´Las voces populares´´ lo describen como un pais bellisimo, humilde, de ritmo tranquilo y grandes sonrisas.
Nada más atravesar la valla donde nos revisan el visado de los pasaortes, un policia pequeñito y con ojos muy rasgados, sonriente y simpatiquísimo, nos saluda en español y nos da nuestra primera lección de laosiano: Hola se dice Sabaidee y, gracias: koph jai.
En cuanto a la moneda, es curioso, las cantidades son todas en miles, para hacernos una idea: un millon de kibs son cien euros, así diez centimos de euro son mil kibs y diez mil tan solo un eurito. Bromeamos a cerca del mes que pasaremos en este pais siendo millonarios!
No contentos con la paliza de buses trenes y aviones que llevabamos a las espaldas, nos propusimos llegar hasta el norte del país. Lakshmi nos propone ir a visitar un pueblo en las montañas de Laos, al norte, ya casi haciendo frontera con China. Dicen que alli hay pequeñisimos pueblos de tribus y un hambiente muy tranquilo.
Emprendemos el camino hasta alli. Para llegar cogemos otros dos autobuses. Si en Nepal los buses eran pequeños, aquí son como llaveritos... Son autobuses estrechos, cortitos y bajitos cargados hasta arriba y, para que todos esten cómodos y nadie vaya de pie, ponen en el pasillito entre asientos, pequeñas banquetitas de plástico, mimbre o madera.
El camino hasta Moang Sing, nuestro lugar de destino, es una subida por la montaña entre un paisaje tropical impresionante. Las ventanas entreabiertas del autobús, dejan pasar un intenso olor a naturaleza, el olor del oxigeno. Estamos los tres impactados por la frondosa vegetación, las laderas del monte estan abarrotadas de bosques, entre el color verde destaca el amarillo de las cabañas de paja y madera de las pequeñas aldeas, hay cientos a lo largo del camino. Enormes arboles de bambú.Plataneros. Verde, verde, verde!
Llegamos a Moang Sing ya de noche. Por hoy nos quedamos en el primer hotelito que encontramos. Ahora si que sí, necesitamos descansar! La casera, un mujer encantadora, muy amable y sonriente, nos proporciona una comoda habitación y una riqíisima cena. Después de cuatro días hemos llegado a nuestro destino.Aún así, mañana iremos en busca de una guest house que hay más adentrada en el campo, más cerca de los poblados de tribus que habitan por aquí.
El pueblo en el que estamos pertenece a la provincia de Loam nam thag. Totalmente al norte del país. Un pueblito situado a tan solo doce kilometros de China.
Ceci.
Después de los largos viajes en bus y tren por India y Nepal, viajar 9 horas en avión, es coser y cantar. Salimos de Kathmandú, haciendo escala en Delhi; donde tuvimos que correr porque el primer avión salió con retraso y llegamos justisimos a coger el segundo. A cerca del trayecto en avión poco que contar: la típica comida de avión, aquí bien especiada. Unas cabezaditas, un poco de lectura y cuando quisimos darnos cuenta estabamos en Tailandia.
Aterrizamos en Bangkok y por tercera vez una nueva moneda, nuevo idioma, nueva cultura. Nada más llegar nos encontramos después de meses con el metro!. De la vida rural de montaña en Nepal, pasamos a la gran ciudad. La capital de Tailandia, nos parece a primer golpe de vista, igual a cualquier gran ciudad europea; ya lo decía la gente.
El metro es nuevo, muy parecido a nuestros trenes del metro madrileño, que vuelan. En menos de media hora atravesamos la ciudad, llegamos al centro, a una gran estación de tren, donde para llegar hasta la zona movidita en la que dicen estan todos los guiris y los hoteles: kao san road, nos toca coger el primer tuc tuc: éstos son muy parecidsos a los riksaws de India, pero un poco más grandes y mucho más cómodos, en estos se va medio recostado y están decorados como brillantes y coloridos.
Solo pasamos 24 horitas en bangkok, hasta la noche del viernes, que cogeremos un tren dirección norte, donde nos reencontraremos con Lakshmi para irnos juntos hacia Laos.
La gran ciudad en principio es un shok, nos llaman la atención los grandes edificios, los numerosos semáforos y pasos de peatones, la espectacularidad de la iluminación nocturna, los taxis que son de colores pastel: rosas, azules, verdes... Las chicas con tacones altos, los pantalones cortos, los vestidos ceñidos, los chabales vestidos a la última moda con pantalones pitillo caidos, bolsos bandolera y zapatillas de marca. Nos choca el ambiente festivo y el movimiento que hay a las diez de la noche por todas partes...
En fin, alucinamos con todo lo que es parte de nuestra vida alli, en España, pero que hacía tres meses que no veíamos. La mente se adapta muy rápido y sin que te des ni cuenta. Enseguida te acostumbras a ver normal que las mujeres no enseñen las piernas ni los hombros, a moverte por la ciudad sin semáforos, a irte a la cama tempranito porque a las 21h no hay ni dios por la calle... A todo te acostumbras.
El viernes por la noche cogimos un tren sleeper... Ya antes de subir nos intrigaba cómo sería. Sabíamos que como el de India no sería, pero además viajabamos en primera clase, porque no quedaban otros billetes.
Qué pedazo de tren! en Bangkok hacía un calor insoportable, pero nosotros viajabamos con aire acondidionado. Las literas llebaban un mullido colchón, sabanas limpias y colcha, además de la mejor almohada que he probado en los últimos meses. Las camitas tenían cortinas para tener algo de intimidad al dormir. Cada cama tenía su lamparita y su enchufe... Increible! Y el baño... qué baño! no solo estaba limpio si no que tenía papel higienico, jabón, toalla y espejo. Como no, había cafetería, y cada poco rato pasaban vendiendo suculentas bandejas de fruta y zumos fresquitos
Después de vernos una peli, dormimos del tirón unas diez horas! por que eso sí, para una distancia de 700 km tardamos catorce horitas. Pero que bien dormimos! aquello fue como un hotel en movimieto.
Llegamos a Chiang Mai, una ciudad al norte de Tailandia. Aquí nos reencontramos con Lakshmi. Hace justo un mes que nos despedimos de ella en Varanassi. Volvemos a juntarnos, compartimos destino, un nuevo país: Laos. Viajaremos juntos hasta allí.
De Chiang Mai cinco horas de bus hasta Chiang Rai, una ciudad más al norte aún y a pocas horas de la frontera. Tuvimos que hacer noche. Buscamos una habitación para compartir los tres. Encontrarla no fue fácil; los tailandeses hablan poco inglés y además no tienen el afan por ayudar al turista que tenían en India y Nepal. Se acabaron los corrillos a nuestro alrededor y de momento los cazatalentos. Buscamos y buscamos, casi todas las guest houses estaban llenas, las que no, eran muy caras y aquí el regateo no se estila a penas.
Al final encontramos una habitación: llamativamente limpia, en un lugar tranquilo, barata y cómoda. Pudimos darnos una ducha y dormir unas horitas antes de coger el siguiente bus, que nos dejaría porfín en la frontera.
A eso de las nueve y media de la mañana, ya habíamos llegado al border, en Chiang koh (otro pueblo tailandés) ya habiamos cogido un autobús, un tuc tuc, una pequeña canoa para cruzar el Mekong y nos habían sellado los pasaportes. Estabamos por fín en Laos! de nuevo cambio de moneda, de idioma, de cultura.. Laos es un pais poco desarrollado turísticamente. ´´Las voces populares´´ lo describen como un pais bellisimo, humilde, de ritmo tranquilo y grandes sonrisas.
Nada más atravesar la valla donde nos revisan el visado de los pasaortes, un policia pequeñito y con ojos muy rasgados, sonriente y simpatiquísimo, nos saluda en español y nos da nuestra primera lección de laosiano: Hola se dice Sabaidee y, gracias: koph jai.
En cuanto a la moneda, es curioso, las cantidades son todas en miles, para hacernos una idea: un millon de kibs son cien euros, así diez centimos de euro son mil kibs y diez mil tan solo un eurito. Bromeamos a cerca del mes que pasaremos en este pais siendo millonarios!
No contentos con la paliza de buses trenes y aviones que llevabamos a las espaldas, nos propusimos llegar hasta el norte del país. Lakshmi nos propone ir a visitar un pueblo en las montañas de Laos, al norte, ya casi haciendo frontera con China. Dicen que alli hay pequeñisimos pueblos de tribus y un hambiente muy tranquilo.
Emprendemos el camino hasta alli. Para llegar cogemos otros dos autobuses. Si en Nepal los buses eran pequeños, aquí son como llaveritos... Son autobuses estrechos, cortitos y bajitos cargados hasta arriba y, para que todos esten cómodos y nadie vaya de pie, ponen en el pasillito entre asientos, pequeñas banquetitas de plástico, mimbre o madera.
El camino hasta Moang Sing, nuestro lugar de destino, es una subida por la montaña entre un paisaje tropical impresionante. Las ventanas entreabiertas del autobús, dejan pasar un intenso olor a naturaleza, el olor del oxigeno. Estamos los tres impactados por la frondosa vegetación, las laderas del monte estan abarrotadas de bosques, entre el color verde destaca el amarillo de las cabañas de paja y madera de las pequeñas aldeas, hay cientos a lo largo del camino. Enormes arboles de bambú.Plataneros. Verde, verde, verde!
Llegamos a Moang Sing ya de noche. Por hoy nos quedamos en el primer hotelito que encontramos. Ahora si que sí, necesitamos descansar! La casera, un mujer encantadora, muy amable y sonriente, nos proporciona una comoda habitación y una riqíisima cena. Después de cuatro días hemos llegado a nuestro destino.Aún así, mañana iremos en busca de una guest house que hay más adentrada en el campo, más cerca de los poblados de tribus que habitan por aquí.
El pueblo en el que estamos pertenece a la provincia de Loam nam thag. Totalmente al norte del país. Un pueblito situado a tan solo doce kilometros de China.
| Las aguas del Mekong. A la izquierda Tailandia y a la derecha Laos |
ay chicos!!!que emocion, otro pais nuevo!!!ademas laos es uno de nuestros paises seguro que queremos visitar!!!
ResponderEliminarpor cierto, estais los dos guapisimos, algo que se comento por los madriles cuando fui en semana santa!
cuidaros mucho y por dieu!!no dejeis de escribir que me teneis en vilo!!!
os quiero lindos!
verki (una fiel seguidora de camino a ningun lugar)
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"koph jai" por estos fragmentos de vuestros recorridos laberínticos por Asia; me imagino que tendreis una colección de fotos impresionante; espero que a vuestro regreso tengamos largas sesiones visualizándolas, reviviendo vuestras historias por todos esos sitios. Qué gozada de viaje, felicidades a los dos. Un beso grande!!
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