Pushkar es una ciudad "pure veg" (lo que todos conocemos por vegano, aunque contradictorianente para ellos leche y queso no son productos animales y si los consumen).
A la entrada de la pequeña ciudad hay un cartel de recibimiento nada acogedor, pues en él esta
escrito:
-Prohibido comer cualquier producto animal.
-Prohibido el alcohol
-Prohibido mostrar gestos cariñosos en público.
Como toda ley, existe la trampa. Se dice que en algunas casas matan cabras para comerselas a escondidas, que algun viejete vende huevos de estraperlo y que a poquisimos metros a la salida del pueblo hay una cabañita repleta de botellas de diferentes alcoholes y cerveza fria. Después de dos semanas, sin animo de ofender, hemos violado todas las leyes.
Qué rapido pasa el tiempo cuando uno se siente como en casa, y es que así es como nos han hecho sentir desde que pisamos el pueblo. Ya nos lo dijo Vintu (nuestro casero) el dia que nos instalamos:´´ feel home´´... Y eso es exactamente lo que hemos hecho. Al final nuestra habitación se ha expandido a todos los rincones del edificio: la terraza para hacernos buenas cenas solos o en compañia; la azotea para tomar el sol, hacer algun almuerzo y secar nuestras ropitas limpias; la cocina y todos sus útiles y hasta la moto del propio Vintu para hacer alguna incursión nocturna en busca de cerveza de estraperlo.
Con este panorama de de buen rollo y en buena compañia todo pinta de cara para pasar unos dias de tranquilidad y disfrute en Pushkar. Una dificultad se quería interponer entre ese goce y yo. Si el pueblo se considera estrictamente vegetariano, yo me considero estrictamente carnivoro, con lo que el conflicto estaba servido. A las cuarenta y ocho horas de nuestra llegada, pase mi primera gran crisis alimenticia. Una sensación de vacio me invadía el cuerpo. Era distinto a sentir hambre o pensar que te falta algún tipo de sustancia. De pronto me sentía triste, sin ilusión. Conforme pasaban las horas solo encontraba una causa para este mal: la falta de carne.
Agarré la mochila y me dispuse a coger el bus en dirección al pueblo más cercano para poder darme un homenaje y ver si desaparecía esa sensación de malestar.
´´Pareces un yonki´´ me decía Ceci. Yo solo podía pensar (como diría Juanki) en ´´un cochinillo sentao´ en un cacho pan´´. Al cabo de una hora estaba en Ajmer, el pueblo más cercano. A medida que me iba acercando a mi objetivo me fui planteando la posibilidad de retrasar mi chute proteico. Al final, a las puertas del primer restaurante carnivoro que encontré, decidí darme la vuelta. Quería provar mis límites y demostrarme hasta que punto necesito la carne para sentirme bien.
Los días fueron pasando y ´´el mono´´, también.
Éste es un buen pais para superar pequeños retos. Hábitos a los que estas acostumbrado y que acaban limitando tu forma de vida. Aquí cada uno tiene o puede encontrar su trauma a superar ya que el pais te lo pone muy fácil con sus grandes limitaciones. Un pequeño paso para los vegetarianos...un gran paso para mi.
Desde el primer dia de un viaje, el destino, la suerte o quien sabe qué te va rodeando de personas que van creando la parte más importante del camino.
Un australiano llamado Anthony: payaso de profesión desde hace veinte años que hace dos meses decidió venir a Pushkar e incorporarse en el proyecto de la escuela en cuerpo y alma. Un nepalí: Ramshik. Sin él sería imposible el proyecto shakti. Discreto, amable, simpático y un gran cocinero. Laxmi: madrileña, viaja a India por segunda vez, es una pequeña experta en las historias de dioses hindús y hace sus pinitos como artesana de la plata. Julio: nacido en castellón y asentado en Barcelona, es uno de los chicos que conocimos en Hampi y es el culpable de nuestra estancia en pushkar ya que fue él quien nos habló del proyecto por primera vez. Rafa: colombiano afincado en Viena que viaja desde hace meses por aquí, convertido al vegetarianismo y con un gran mundo espiritual. Nuria: madrileña que vive desde hace ocho años en Ibiza: tranquila, inocente y siempre sonriente. Vintu: nacido en Delhi, nuestro casero, con una mentalidad sorprendentemente moderna, nos hemos convertido por unos días en sus confidentes. A sus 27 años aun no ha encontrado el amor y lo espera deseoso.
| Lakshmi |
| Julio |
| Vintu y Javi en el jardincito de casa. |
En shakti proyect la actividad no cesa. Percurisón, juegos de mesa en tamaño gigante, escapadas al campo de fútbol, niñas deseosas por enseñarte sus bailes de moda...
Durante las horas alli el tiempo se para para que los mayores entremos en su mundo. Vivir el presente, jugar. Volver a la infancia.
Los niños desprenden esa frescura que encanta a cualquiera. Te reciben con abrazos y con grandes sonrisas. No hace falta el idioma, con ellos sí que no.
Ha sido buenísimo regalarles una comba, juego que no conocían. Difícil organizarles pero no imposible. Unos consiguen entrar y saltar a la pimera, otros tardarán días en hacerlo y lo celebrarán como un gran triunfo.
Apenas podemos recordar algunos de sus nombres: ganga, delep, prilla, pinky...pero sus caras, sus sonrisas, son imposible olvidarlas. Y los partidos de futbol: niños de cinco a catorce años dando patadas a un balón. Sin areas, fueras de juego ni faltas...ni falta que hacían. Si el objetivo era divertirse estaba más que cumplido.
Aquí los niños viven una infancia que nuestros padres identificarian como propia. Sin grandes artilugios, ni equipos electrónicos, son niños en estado puro. Llenos de vida e imaginación.
| Namaste |
Otra de las actividades que ha protagonizado nuestra estancia aquí han sido las numerosas compras. La calle principal del centro de la ciudad era un mercado repleto de tiendas, todas a precios escandalosamente baratos. Personalmente experimenté el consumismo en su máxima expresión y con la ayuda de Javi (experto en el arte del regateo) me he hinchado a comprar de todo!.
Al principio las compras eran entretenidas e incluso el regateo las hacían divertidas. Ahora después de sentir el ansia del consumismo deseo salir de esta ciudad y no volver a comprar, qué estrés! Yo he comprado cual histerica hasta el último momento, Javi se saturó hace días.
En definitiva, dos semanas intensas respirando un poquito más de India. Nuevas personas y anécdotas que ya son parte de las páginas de este camino y alpaca...mucha alpaca.
Ceci y Javi.
Que preciosa entrada la de hoy!!!!!!!!!!! alucinando con las fotos tan preciosas que veo...con la cara de felicidad que teneis los dos...lo guapo que está javi con barba ( parece más poblada q nuncar) ver entre vuestros amigos a Lakshmi amiga de mi amigo Alejandro de sanmar
ResponderEliminarLa primera parte...super emocionante ver que estais tan bien, tan bien rodeados...llenos de niñs!!!!! ahi q envidia chicos disfrutad muchisimo!!!!!!!!!! ahora q os veo me apetece un monton estar un poco con vosotros...!
Muy bien vuestras compras de tobilleras..nos tendremos q hacer un verano en el sur como dios manda, de alpahaca y flores....yo quiero un favor...que si seguis por ahi me compreis alpahaca...no tobilleras o algo asi sino alpaca en chapa o el hilo...aqui en europa es muy dificil de conseguir y muy cara y si me comprarais un kilito y me lo mandasis a casa ( miriam alvarez muños rua das canastras 15 2ª dereita 1100-111 lisboa portugal) sería la rebomba... la plata está carisima...cuesta un euro el kilo y solo estoy pudiendo trabajar con latón
Si es un zurrón, no pasa nada de nada...
Yo mañana me voy a Madrid...mis planes de encontraros en Thailandia se ven truncados por un trabajo de Jiame...se va a Polinesia dos meses a hacer un programa con una tribu de aborigenas australianos...en fin ..aqui que me quedo en Lisboa...muy contenta ...pero con tantas ganas de un viajecitooooo...
Jo chicos que emoción leeros...os quiero y os echo de menos!!!!!!!!!!
Disfrutad mucho!!!!!!!!!
Qué bonito todo!!! me han encantado todos los relatos, y si ya tenía envidia cuando me lo contó Javi, ahora que os leo y veo las fotos, no hago más que reconcomerme de envidia (sana, pero envidia!!!) Seguir disfrutando de esa experiencia única e inolvidable.
ResponderEliminarIñaki