Viviendo un pedacito del continente asiático.

26/02/2011 CUMPLEAÑOS FELIZ

(foto de Lakshmi Narayan)
     Eran las 12 de la noche cuando salí de la ducha y Javi me sorprendió con mi regalo de cumple: tres pinceles. Si, pinceles, hace días que me compré pigmentos naturales de colores y un cuaderno que no he podido estrenar porque no tenía pinceles. Veinte minutos antes de la sorpresa prometí que "mañana" me compraría unos. Como si hubiese frotado la lámpara mágica, él cumplió mi primer deseo y me piso en las manos tres pincelitos.
     Antes de dormir me quejé por alguna molestia de mi espalda y aseguré que prontó iría a darme un masaje ayurvedico. En el bar restaurante que tenemos al lado de casa, además de hacer unas tortillas de patata y un pantumaca pá chuparse los dedos, la cocinera es especialista en masajes.
     Por la mañana madrugué para ir por fín a mi primera clase de danza. Después del plantón del primer día el profesor repitió la jugada una vez más. Busqué otra escuela para empezar hoy y la profe ha sido puntual. He aprendido los primeros pasos de una danza en la que mujeres y hombre se colocan cascabeles en los tobillos haciendo así música al taconear. Es una danza enérgica y estilizada, por lo que he visto se parece un poco al flamenco, pero más suave y al estilo asiatico.
     Después he ido a mi segunda clase de sitar, empecé ayer.
     El sitar es un instrumento de cuerda, como una guitarra grande con un mastil largo y ancho y una caja pequeña en forma de calabaza. La decoración de la madera es preciosa y el sonido romántico y enbelesador. Fuí a preguntar el precio del sitar por curiosidad y terminé apuntandome a las clases: la labia y el desparpajo del vendedor-profesor y esa música me atraparon. De momento hago escalitas cual aprendíz primeriza y no me dará tiempo a mucho más, pero es divertido e intresante estudiar las notas en hindi y algunas que otras cositas de música. Experiencia y apendizaje. Y además practigo inglés.
     Enamorada del sonido del sitar, esta mañana Javi se reía de mí cuando le dije que me quería comprar un cd. Sonó anticuado si, pero solo era mi deseo de escuchar esta música cuando quiera y no solo cuando Ramesh, mi profe, toca para mí.
     Al salír de clase me  encontré con Julio, Lakshmi y Rafa que acababan de llegar a Varanasi. Ha sido genial reencontrarnos. Viviremos todos en la misma guest house. Una gran sorpresa por mi cumple!.

     A ésta sorpresa se le añadía mi segundo deseo que Javi, una vez más cual mago, tenía preparado para mí. La cocinera de las tortillas me esperaba con su aceite de masajes para dejarme nueva. Qué gusto, relajante y renovador!. Además la mujer me ha dicho que tengo todo en su sitio, que estoy sana como una lechuga. (que lo sepas mamá).

RIO GANGES


      Por la tarde un paseo por los gaths del Ganga hasta llegar al crematorio. Alli la famosa imagen de la que todo el mundo habla. Las hogueras en las que queman a los muertos para después echarlos al río.
     Un monton de hogueras, en cada una un cuerpo a fuego vivo. Rodeados de sus familiares. Ninguna mujer.
     Un chiquito de 15 años, llamado Kunta se nos acerca con la intención de ofrecernos droga y termina siendo nuestro guía en el lugar. Kunta nos ha contado que allí solo hay hombres porque el ambiente no es bueno con las mujeres llorando y para evitar lo que una vez paso: una viuda saltó a la hoguera.  Además el sufrimiento que traen las mujeres, evita que el alma del muerto se vaya en paz.
el adios a los muertos.
       En la hoguera no queman ni los cuerpos puros de los niños menores de quince años ni  a las mujeres embarazadas. No queman a los muertos por picadura de cobra lo cuales está bendecidos por Sheeva. No queman a los Babas o personas santas, tampoco los muertos leprosos  arderán en el fuego para no contagiar el aire. Antes de ser quemados, a los hombres les vistes de naranja, a las mujeres de rojo y a los ancianos de dorado. Los cuerpos que no queman son atados a una piedra pesada y tirados al fondo de río. Las castas sociales también se evidencian aquí. Los muertos de clase alta tienen hogueras que arden al máximo, los pobres tiene fuegos pequeños.

CREMATORIO
       Ademas otra costumbre que tienen en torno al tema de la muerte es raparse el pelo. Cuando un familiar muere uno puede elegir raparse la cabeza y echar el pelo al rio a modo de ofrenda por el ser querido. A veces la gente viene desde el sur del pais para hacer este ritual en el Ganges. Es común ver grupos de gente por la calle con las cabezas rapadas al cero. Lo mas visto son mujeres: las viudas.
     Kunta nos habló además de las donaciones para madera. En dos edificios en ruina que hay junto al crematorio viven cientos de pobres esperando la muerte. Ellos no piden para comida, piden para leña.
    Kunta cada día para purgarse por el pecado de vender drogas viene unas horas  a ayudar a la gente de la casta más baja que viven y moriran sin nada.
     Después de este aprendizaje sobre la cultura de la muerte en India y en la ciudad más sagrada del país, nos hemos perdido un rato por sus callejuelas hasta encontrar el barrio.
     Al mirar mi correo mucha gente me habia dejado mensajes de besos y felicitaciones. Estoy lejos viviendo mil experiencias pero esto no evita que eche de menos muchisimo a todos los que estais alli. Gracias por el ciber cariño de hoy.
    De camino a casa otro reencuentro con Gill y Neytan, nuetros amigos de Vathacanal. Después de un mes volvemos a encontrarnos. Hemos tomado unos tés en casa y he podido hablar un poco más con ellos que cuando nos conocimos, prueba clara de la mejoría de mi inglés.
    Ahora ya dispuesta a escribir este diario se cumple el tercer deseo: Javi deja sonar en el ordenador música de sitar que, cual genio de la lámpara ha conseguido para cumplir mis deseos!.
    Un cumpleaños más que feliz con deseos cumplidos, aprendiendo algo de su folclore musical y de su cultura sagrada. Y un día de reencuentros.  Qué más se puede pedir?

 

Ceci




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