Viviendo un pedacito del continente asiático.

6/5/2011 BYE LAOS

     Antes de finalizar nuestro paso por Laos, nos queda una última parada en lo que es considerado el lugar más relajante de todo el pais: las cuatro mil islas. Éste llamativo nombre se debe a que, durante la estacíon seca la bajada del río deja al descubiertos centenares de peñones, islotes y dos islas que permanecen habitadas todo el año. Todo esto se produce en al sur del pais en un ensanchamiento del rio que alcanza los catorce kilómetros.
Entre autobús y autobús nos encontramos con "suculentas" brochetas de grillos.



     Al llegar, encontramos una cabañita de bambú  a pie de rio. Muy básica pero con una pequeña terraza y dos hamacas donde disfrutar de las puestas de sol que aquí, lejos de toda contaminación son espectaculares.
    Como ya nos ha ocurrido en varias ocasiones en este viaje hemos tenido algunos encuentros en la isla: a nuestra llegada nos topamos con Juana y Jonas, recien llegados como nosotros y con Laxmi, que lleva unos días asentada por aquí. Los reencuentros son la parte buena de una ruta mochilera tan marcada, donde todo el mundo pasa por los mismos lugares a veces produciéndose,  viajes casi paralelos.
    Los días en cuatro mil islas han sido realmente relajados. No hemos realmente conscientes de ello hasta nuestra salida cuando nos dábamos cuenta de estado casi adormilado en el que abandonabaos el país.
    Mucha hamaca, mucha puesta de sol, buenos alimentos, alguna excursión por el río en grandes neúmaticos y una visita a la isla vecina en busca de unas hermosas cataratas, son el resumen de nuestro paso por cuatro mil islas: sencillo pero muy agradable.
Un poquito más de "tubing".



Un chapuzón entre cascadas.
     

El arte de las canicas corría a cargo de los niños.
     Son casi estos dos atributos los que podrían definir nuestro paso por Laos. Una travesía sencilla, sin grandes dificultades ni emociones fuertes. También agradable con bellísimos paisajes, asentamientos muy cómodos y una inmejorable compañía.
    Lo cierto es que nos hemos dejado arrastrar por la corriente turística yendo de un punto a otro de los lugares marcados por la famosa "lonely planet" (guia para mochileros).
    Después de la caña que nos habíamos metido en India y Nepal nos hemos dejado llevar por la comodidad y las facilidades que este país te puede ofrecer pero salimos tambien con la sospecha de que el auténtico Laos rodea todos estos puntos que facilitan tanto la vida al turista, pero que no permiten mezclarte con la cultura local y conocer la tan famosa felicidad del pueblo laosiano.

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