Viviendo un pedacito del continente asiático.

25/ 03/ 2011 UN POQUITO DE BICI

 

      Llega el momento de coger las bicis. El treking y el rafting nos han despertado el ´´body´´ y ahora viene lo mas duro y  también lo mas emocionante. Tenemos dos semanas para rodar nuestras bicicletas por el país, libremente, hasta donde queramos y podamos llegar.
     Tenemos una ligera idea de los lugares que queremos visitar, pero nada cerrado. El primer objetivo es llegar en tres días como mucho, a atravesar la ´´frontera del Anapurna conservation area´´. No sabemos si esto es una locura, son todo montañas y no sabemos hasta que punto podremos llegar con la bici.

DIA 1: Hogar dulce hogar.
    
     8 a.m: Recogemos las bicis. Salimos de la zona turística de Pokhara. Atravesamos el centro de la ciudad, dirección al norte. Pedaleamos cuesta arriba durante largo rato y cuando nos queremos dar cuenta habíamos llegado mas lejos de lo que creíamos. Para ir en dirección a nuestro objetivo, tenemos que cruzar a la montañita de enfrente, atravesando un pequeño rio, ya que la carretera por la que vamos se desvía hacia el oeste.
     Después de mucho preguntar, damos con un chico encantador que nos acompaña hasta el camino de cabras por que tenemos que ir. Bajamos algunos metros y llegamos a un puente colgante por el que cruzaremos el río. Este tipo de puentes son muy comunes en Nepal, en este caso es pequeñito, pero a veces los hay que cruzan enormes ríos.

   
      Una vez al otro lado tenemos dos opciones: seguir un caminito que va pegado al río, en dirección opuesta a donde queremos, hasta llegar a un pueblo en el que podremos conectar con la carretera principal y retomar nuestro camino.  La otra alternativa es subir una especie de ´´paso carrabille´´ atravesando la montaña con la bici, hasta llegar arriba del todo, donde damos directamente con la carretera y además en la dirección que nos interesa.
     Sin dudarlo demasiado tomamos la segunda opción. Es un poco una locura: es un camino corto pero muy empinado, es una escalera ´´silvestre´´ hecha con piedras. Andando puede ser cansado pero fácil, pedaleando es imposible, cargando o empujando la bici es durisimo pero factible. Nos encanta complicarnos un poquito, lo justo para darle más emoción al asunto.

     Cansados pero sin problemas, llegamos arriba. Seguimos entonces, como si nada hubiera pasado, por una carreterita por fín llana!!! Según el mapa, muy cerca está la ´´Bats Cave´´: una cueva llena de murciélagos, de la que nos habían hablado Ross y Hanna. Nos pilla de camino, así que vamos en su busqueda.
     Hubo un momento en que se me cayó la bici en parado, rato más tarde me di cuenta de que la rueda de atrás iba frenada. Se había abollado la circunferencia metálica que bordea el neumático. Por suerte habia un pueblo cerca. Paramos a comer y a arreglarlo. Con un martillo prestado, Javi quita la abolladura y aparentemente se queda ´´perfect´´.  
     Seguimos en dirección a la cueva. Al llegar resulta ser un sitio muy turístico: cobran al entrar e incluso te ofrecen guia. Entramos. Es una cueva bajo tierra, oscura y humeda. Durante un rato y a pesar de llevar linterna no vemos nada. Al ratito de estar alli pudimos ver incontables, millones de murciélagos inmóviles colgados del revés en las rocas del techo. No me gustan nada los murcielagos y de primeras la cueva ya me dio mal rollo, pero la verdad es que aquella imagen merecía la pena, impresionaba.

  
     La jornada de bici ya se estaba haciendo intensa, era el primer dia y tampoco queriamos agotarnos más de la cuenta, hay que dosificar las fuerzas. Buscamos en el siguiente pueblo un sitio para dormir. Aparentemente no habia hoteles ni guess houses. Preguntando se llega a Roma y además a los niños de estos lares les encantan los turistas. Preguntamos a un niño muy pequeño y enseguida sin entender ni papa el niño nos contactó con los que empezarian siendo nuestros caseros para acabar siendo ´´nuestra familia´´.
    Nos dejaron una habitación en el patio de un vecindario. Alli en cada habitación vivía una familia. El patio lo compartían y hacia las veces de cocina (bastaba con una hoguerita, nada de gas) comedor y espacio de juego para los chabales.
     Para dormir, teníamos un somier de madera sin colchón, que enseguida apañaron con una alfombra para que no fuese tan duro. Después del dia de bici dormir así no era muy apetecible, pero convivir con ellos en su casa,en su vecindario, era una oferta que no podiamos rechazar!. El precio?: ´´lo que querais´´ fue la respuesta.

  

    Ya instalados, la habitación fue invadida por, no menos de 8 niños. Los padres, mas discretos, miraban a traves de la ventana. Los chabales nos acribillaban a preguntas, nos enseñaron canciones, tambien nosotros a ellos... Hacía años que no veia a niños disfrutar tanto jugando al corro de la patata. Éramos el acontecimiento del dia o incluso de la semana!. Lo que no sabían es que también ellos lo eran para nosotros.

  
     A las 8 de la tarde estabamos invitados a cenar. Que fiesta! se respiraba lo especial que estaba siendo aquello, para ellos y para nosotros. Allí el que más o el que menos chapurreaba inglés como podía y el que no, nos miraba y sonreía, aquello era suficiente.
    Bailamos, cantamos, charlamos y comimos hasta rebentar!. Cualquiera decía que no, con la bandeja llenita de comida! y cualquiera dejaba algo en el plato... No les haríamos ese feo. La comida estaba deliciosa pero las cantidades eran desmesuradas, lo que supuso irnos a dormir con la barrigota por delante. Nos miraban de reojo mientras comíamos: los padres como deseos de encontrar gestos de disfrute en nustro rostro, los niños se reian y cuchicheaban al vernos comer con la mano.
     ´´Somos vuestra familia en Nepal´´ nos repitieron varias veces. Y así, o mejor, nos trataron: como al familiar más querido, como al invitado más especial. No dabamos credito  a su generosidad y su cariño.
     Ya en la intimidad, nos preguntabamos como era posible algo asi. Una familia de 5 personas, que tiene como casa sólo una habitación, desean darlo todo para que tú, su amigo, estes agusto. Nos lo dieron todo a cambio de nada. Aquello desde luego no era por dinero, si les daríamos algo, no lo sabían. Era un trato tan sincero, tan tierno!. Estabamos impresionados y felices: compartiendo algo sencillo; un hogar con gente increible que por una noche fueron nustra familia.

Dia 2: Con la bici a cuestas
    
     La despedida por la mañana fue breve pero intensa y emocionante. Aquí hay que aprender a no apegarse, a saber vivir experiencias maravillosas pero pasajeras. El camino siempre es hacia delante. Y para los buenos recuerdos hay un hueco infinito en la mochila!
     Antes de seguir, tuvimos que pasar por un taller de bicis, ya que el apaño que hicimos el día anterior no fue suficiente. Había que cambiarle la pieza a mi bicicleta. Solo llevabamos un día y ya estabamos con arreglitos!!

   
     Ya con la bici a punto, continuamos nustro camino. Subimos una montaña matadora, tardamos toda la mañana, el camino de tierra y piedras, siempre cuesta arriba y lleno de curvas. Subimos empujando practiamente todo el camino.
     Durante un rato tuvimos ayudantes: cuatro niños nos llevaron las bicis montaña arriba, estaban encantados!! yo no podia creerlo, a mi me dolía hasta el alma de aquella subida y para ellos era la mejor atracción. Les compensaban aquellas subidas, solo por poder pedalear unos pocos metros cuando llegaba un llano.  Parece que todos salimos ganando en aquel intercambio.

  
     El camino fue muy duro, agotador. El sol era infernal. Subir pedaleando era imposible y, empujar la bici, a  cada momento se convertía más en un infierno. Parabamos en cada oasis de sombra... Al poco rato nos quedamos apenas sin agua, lo que nos faltaba! Fue dificil disfrutar esta etapa. El mayor recuerdo es la sed, el sudor y el cansancio.
 Eso si, las vistas no tenian precio, un paisaje llenito de colinas mirases donde mirases y al fondo las vastas montañas nevadas del himalaya!. Un aguila sobrevoló nustras cabezas a pocos metros. Se podía peder la vista en el infinito paisaje de montaña.
  Desesperados por la sed y,a pesar del cuidado que tenemos siempre con el tema de las aguas contaminadas, ´´nos atrevimos´´ a beber del agua cristalina y helada que caía de la montaña,  nos dio la vida y fuerzas para continuar!
     El último tramo, hasta llegar a Mohoriya (nuestro destino final del segundo día, donde nos quedaríamos ya a pocos kilometros de nustro primer objetivo) fue todo cuesta abajo, en un camino empedrado y con la bici a pulso...
     Después de aquella subida, que satisfactoria fue la llegada... Cuanto mas dura la batalla, más dulce la victoria. A la entrada del pueblo, había una posada, regentada por una mujer gorda y risueña muy cariñosa. Parecía que nos estaban esperando. Nos dieron una habitacioncita en el tejado, humilde y preciosa, esta vez con un colchón cojonudo!


  
     Pasamos alli la tarde, descansamos, cayó una tormenta increible que vimos desde la terracilla chamizo que teníamos en la entrada del cuarto. Cenamos como reyes un thali nepali, con pollo al ajillo, cocinado en una cocina de leña. Y dormimos como ángeles.

Las tormentas aquí son de pelicula! los truenos son tan fuertes como bombas, los relampagos iluminan el cielo entero, las nubes parecían estar vivas, agua cae fortísimo y el cielo se tiñe de un colo azul increible!!

DÍA 3: Yo para ser feliz quiero un camión.
    
Estabamos muy cerca de nuestro primer destino: el area del Anapurna. El chasco llegó cuando nos dijeron que llegar hasta allí con la bici desde donde estábamos era imposible. El camino se podia hacer andando y en todo caso con la bici al hombro, así que cambiamos el rumbo. El nuevo plan era bajar a la ciudad más cercana y averiguar si era posible llegar por otro camino, quizás en bus y subiendo las bicis en el techo de éste.

 
Por el camino había muchisimas aldeas como esta... Podría salir Asterix por ahi en cualquier momento!!
     La bajada estaba siendo bastante divertida, dejandonos caer, aunque el traqueteo del camino rocoso también tenía lo suyo. A cada poco rato atravesabamos una aldea, paisajes de cuento!. Iba yo tan feliz con mi bici cuando de pronto... zas! pinchazo!. No me lo podía creer, ahora me tocaba bajar la montaña con la bici ´´a mano´´...  Después de un rato, nos cruzamos con una pequeña camioneta, en la que viajaban por lo menos 30 personas y alguna cabra!!. No había un hueco. Pues bien, fueron capaces de encajarnos a mi y a mi bici!!


    El camino hasta la ciudad más cercana lo hice subida en un lateral de la furgo, agarrada bien fuerte a la baca, donde iban sentados unos cuantos pasajeros más. Javi nos seguía dando pedales a toda velocidad.
     Llegamos a la ciudad y la bici llegó hecha un ocho... Habían ido sentados encima dos o tres personas:  llegó un pedal torcido y la cadena y platos en un estado lamentables. Aún así el apaño en el taller fue fácil, efectivo, rápido y barato! Podíamos continuar.
     El cambio de rumbo, la imposibilidad de llegar hasta nuestro objetivo, la rotura de la bici, etc... Nos hicieron pasar por un momento de ´´crisis´´ que derivó en un cambio radical de rumbo: nos vamos al sur. Próxima parada: Chitewan, un parque natural muy famoso del que hablan muy bien.  Esta muy lejos y con la bici tardaríamos días. Así que buscamos un autobús para llegar hasta allí.
    Al fínal en la busqueda de bus, terminamos encontrando un camión, que en media hora salía hacia nuetro destino. Por un precio bastante módico (5 euritos) estaba dispuesto a montarnos alli a nosotros y las bicis!. A nosotros nos venía de lujo; el bus es más caro y más lento, ya que hace mil paradas. Nos vamos, nueva aventura!

 
     En un camión de colores, lleno de estampillas de dioses hindús y chicas con poca ropa, viajamos durante 5 horas. Nustros compañeros camioneros eran tres y ninguno hablaba inglés. Ahí ibamos metidos los 5, pasando un calor de pelotas y sin cruzarnos a penas palabra. Pero estabamos tan agusto, en un sillón mullido,un espacio amplio con las piernas estiradas y viendo el paisaje desde lo alto de aquel camionako, como los reyes de la carretera.




Llegamos a una ciudad fea, pero a muy pocos kilometros de nuestro nuevo objetivo. Aquí pasaremos la noche. Nos toca probar nuestra primera cochambrera nepalí. Que nada tiene que envidiar a la de India!.A la suciedad y los olores se le añaden un calor soporífero y los mosquitos hambrientos. La noche se presenta golosa... 
          A pesar de este último detallito de la cochambrera, las cosas van ´´sobre ruedas´´. Los percances terminan siendo divertidas anécdotas; desde que empezamos hace tres días, la aventura con la bici está siendo un no parar de experiencias intenasas. Se puede decir que mañana empieza la segunda etapa de la  vuelta ciclista. Veremos lo que nos espera... A nosotros, lo que nos echen!!




Ceci.

2 comentarios:

  1. Jooopé este post me encanta, se puede sentir cómo habeis sudado la camiseta jajaj! la parte de la casa con la familia que vive toda en una habitación me ha provocado algunas lágrimas de emoción. Qué libres os siento. Os quiero, disfrutar mucho!!!

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  2. Hermanoooo!! y yo que pensaba que ibais a comprar un burrito en vez de una bici...pero no se yo si el burro hubiera aguantado!! muchisimos besos para los dos!! muaaaaaaaaaa

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