Viviendo un pedacito del continente asiático.

21/3/2011 LA BALSA DE ACEITE

     Los próximos tres días nos aguardan sobre las aguas del rio Kali Gandaki. Ceci y yo, junto con otros tres tripulantes, seremos compañeros en los días de rafting. Ayer se hicieron las presentaciones. Un día antes de la partida, nos explican más o menos el recorrido y todo lo que podemos necesitar para el mismo.
            Hanna y Ross, ingleses y Sunny, Malayo ha decidido el destino que sean nuestros acompañantes.
            La partida es a las ocho de la mañana. Se nos han pegado un poco las sábanas y somos los últimos en aparecer. Cuando llegamos ya está todo listo para partir. En principio son unas dos horas en coche hasta llegar al punto de partida. Salimos con una furgoneta con todo lo necesario para pasar los tres días. Además de los cinco integrantes de la expedición, está el guía y otros tres chicos más que en principio, no sabemos muy bien que pintan allí.
            Llegamos a la ribera del río. La vaca de la furgoneta está llena de bártulos que, rapidamente, van organizando. Está claro que no es la primera vez que lo hacen. Como hormigas obreras y, de modo sistemático, preparan las barcas, los víveres y un pequeño almuerzo para que cojamos fuerzas antes de emprender la aventura.
            Finalmente parece que los otros acompañantes de la furgoneta, son parte de la expedición. En total somos nueve.           
            Tres horas después de la llegada al río, estamos listos para zarpar. Los ingleses, el malayo y nosotros, vamos en una lancha acompañados de krisna, nuestro guía.
Dos chavales jovenes nos senguirán con sendas canoas por el río y, un tercero, hará las veces de porteador de viveres, tiendas de campaña y demás enseres en otra barca de estructura metálica, supendida por dos grandes flotadores a los lados.
            Antes de empezar, krisna, nos da un cursillo acelerado sobre como debemos de remar y de movernos en función de las órdenes que nos vaya dando,  según las condiciones del río. La aventura se presume muy excitante y estamos deseosos de ponernos en marcha.
            La etapa comienza. Hoy serán unas tres horas de duración. Sabemos que la estación buena para hacer esta clase de actividad es justo después del monzón, entre los meses de octubre y noviembre pero aún así, nos habían indicado que, éste, era un rafting perfecto para lo que estábamos buscando: diversión y aventura.  
            Desde los primeros minutos percibimos un tufillo a timo. El agua no baja con mucha fuerza y, son nuestras palas las que tienen que impulsar el vehículos. Llegan los primeros rápidos. Son muy pequeños pero krisna se encarga de cogerlos de la peor manera posible para que den la sensación de peligro. Seguidamente, la frase que se convertiría en la mas repetida en ruta por nuestro guía: "all foward". O lo que es lo mismo. A remar como descosidos que si no, esto no se mueve ni pa´tras!.
            Las emociones fuertes del día de hoy están puestas en dos rápidos que van practicamente uno a continuación del otro. Se llaman Small brother y Big brother. Las emociones fuertes habrá que dejarlas para otro día porque hoy, debido al poco caudal del río, nos toca hacerlas a pie por la orilla mientras los guías, más experimentados, se encargan de sortear las piedras entre las aguas. A continuación, un poquito más de "all foward" para acabar la jornada.
            A la llegada al primer destino de hoy, estamos todos un poco "mosca" por lo que nos espera durante los próximos días. La noche de hoy la vamos a pasar en una playa de rio con unas vistas impresionantes. Aunque las horas de rafting han dejado mucho que desear, los chicos que trabajan en la expedición, se esmeran en hacernos la estancia lo más agradable posible. La verdad es que lo tienen todo muy bien preparado para que no falte de nada. Unos buenos termos de café, té y, hasta palomitas, nos preparan antes del banquete de la cena: sopa caliente, ensaladas, pasta...todo riquísimo. Aunque hemos venido a derrochar adrenalina, de momento, lo que estamos haciendo es vivir a cuerpo de rey y ponernos ciegos a comer.

La llegada al primer campamento.

            Las horas previas a dormir, las hemos pasado conociendonos todos un poco. Hanna y Ross (23 y 22 años) acaban de terminar su carrera y se han escapado un par de meses mientras deciden que será de sus vidas a la vuelta. Preferían no hablar de ello. Sunny(28 años), nacido en Malasia y residente en Singapur los últimos cinco años, ha venido a pasar sus últimos días de vacaciones antes de volver a su trabajo como informático. Se ponía malo solo de recordar que la semana que viene tenía que estar de nuevo dando el callo. Al día siguiente me enteré de que trabaja de de ocho de la mañana a una de la mañana y que duerme cuatro horas al día. Siempre ha sentido la presión familiar por crecer laboral y economicamente y, aunque algo dentro de él parece decirle "mandaló todo al garete y vive la vida que siempre quisiste vivir", el miedo por no arriesgar, como el decía, le mantiene atado a la vida que no quiere vivir.
El equipo A. Krishna al fondo.
      Para dormir nos tenían preparado una tiendecita de campaña para cada pareja y un rinconcito al lado de "los currantes" para Sunny. Es hora de descansar. Mañana será otro día donde han prometido momentos más intensos que los vividos hoy en el río.
           Nuestro gozo en un pozo. La nota predominante de la segunda sesión siguió siendo el temible "all foward"  Como el día anterior, desde el principio se vió que aquello no daba para mucho. El agua calma y, el pobre Krishna, buscando la manera de que la balsa volcase o sucediera algo emocionante. Para colmo, a dos horas de la llegada empezo a caer una tormenta del carajo y aquello parecía que iba más para atras que para alante. Cada vez que krishna repetía las palabras mágicas te daban ganas de estrangularle al pobre, que de nada tenía culpa. Entre palada y palada Ceci y yo nos mirábamos complicemente sabedores de que habíamos pinchado un poco con esta actividad. Aún así, el hecho de que la situación fuese a ratos tan grotesca, hizo que nos echaramos unas buenas risas con todo aquello.
La segunda noche, este hombre nos preparo esta pedazo de fogata
  Para la tercera etapa ya se nos avisó de que los "rápidos" se habían acabado. La que sería la jornada de "la balsa de aceite" acabó convirtiéndose, a mi gusto, en la mejor. Lejos ya de las espectativas por descender grandes corrientes pudimos probar cada uno de nosotros nuestra pericia en las piraguas. Al ser piraguas deportivas, mucho mas pequeñas y sensibles al movimiento, había que cogerle un poco el truquillo antes de poder guiarla donde quisieras. El paisaje era selvático, precioso. Todos, más o menos, acabamos cogiendoles el punto. El pobre Sunny, volcó y se asustó un poco al no poder salir de la piragua durante unos segundos.
           

Sunny, remolcado, de vuelta a la lancha.
      Finalmente, cuatro horitas de furgo y de vuelta a casa. 
     
      Volvemos a recuperar nuestra libertad.

3 comentarios:

  1. Bueno, pero del Himalaya ¿qué nos contais? ¿lo habeis visto? sí claro, me imagino!!! bueno, con la marcha que llevais vosotros, da igual lo que os pase, aunque sea hacer un rafting en una balsa de aceite, la emoción seguro que no faltó! un beso grande, seguir contándonos, están muy bién los post y las fotos!

    ResponderEliminar
  2. Ceciii.. como te ha crecido el pelo, no! Que alegria chicos!! Espero que pronto podré leer mas! UN BESO!! MMMMUAAAK

    ResponderEliminar
  3. Pronto llegaran los himalayas. La verdad es que no hemos subido muy alto, pero las vistas y las experiencias...cojonudas!!!

    ResponderEliminar