Viviendo un pedacito del continente asiático.

4/2/2011 LA OTRA CARA DE BOMBAY

     Ya acostumbrados a los larguísimos trayectos y los dias intensos pateando ciudades y pueblos, pero sin dejar de sorprendernos a cada rato.
     A noche haciamos la espera en la estación de Badami y aunque a veces las espras pueden ser largas y aburridas, no fue este el caso. Una estación pequeña, sucia y oscura, además de solitaria (raro aqui). Alli estban: una familia que esperaba también con sus maletitas acomodados en el suelo soñando quizá con los angelitos, algún perro moribundo, un anciano con turbate y largas barbas (parecia ser unos de esos babas que se han despojado de todo en su vejez para vivir en cualquier lugar sin posesión alguna, el hombre ocupaba aquel banco de piedra aparentdando estar en paz y armonia con lo que le rodeaba), nosotros tres y algun que otro transeunte más.
     Charlabamos tranquilamente cuando de pronto una mujer musulmana sentada a nuestro lado comenzó a gritar al hombre que le acompañaba, una mujer sin duda con carácter y con la mano sorprendentemente larga!! pues tras darle suatro bofetones al homrecillo medio borracho, llegó hasta a atizarle con la zapatilla. No sabiamos si reir o llorar, si mirar o fingir que aunque a medio metro de nosotros, no estabamos viendo nada. De pronto sin saber cómo ni de dónde habian salido se formo un corrillo de gente que rodeaba a la pareja que salió de alli enseguida entre gritos y alguna que otra colleja. El hombre, impasible, recibía las hostias de la mujer.
     Con una anécdota más en la mochila nos subimos el tren cama y ya acomodados Alex soltó su gran frase: "esto es vida" alli en nuestras literitas sarcófago, con algún que otro grupillo de tios hablando a gritos y con musicón al máximo volumen que permite un teléfono movil y con el chucuchú del tren, dormimos profundamente.
     A las 4 de la mañana llegamos a otra ciudad (de cuyo nombre no puedo acordarme) y nos vimos de nuevo haciendo la espera para coger el tren que del tirón (en 10 horas) nos dejaría en nuestro próximo destino: Bombay.
     Aquella estación a diferencia de la anterior (solitaria) pero al igual que la mayoria, parecia un campo de refugiados. Aqui uno o se deprime o se "acostumbra" a ver la miseria. En aquel lugar habia sin exagerar más de cien personas envueltas en sus mantas mugrientas... Hombres, mujeres, ancianos y niños que tienes que sortear como puedas para llegar hasta las taquillas. Es acojonante!. Este país, el más pobre de Asia, esta lleno de gente que no tiene nada, familias y familias que habitan en estaciones y calles. Además sorprende la naturalidad con la que todos, los que "tienen" y los que no, conviven dia a dia.
     A eso de las 2 de la tarde entramos por via ferrea a Bombay, tenemos curiosidad por saber como viviremos esta vez la ciudad que tanto nos impactó y de la que salimos "corriendo" seis horas después de llegar. La ciudad que cerró nuestros estómagos y herizó nuestros sentidos.
     De nuevo la misma imagen desde el tren que la que vimos aterrizando desde el avión: hectáreasy hectareas de chabolas, edificios con los muros negros y casi derrumbados en los que la ropa de colores tendida en las ventanas evidencian estar habitados. Una imagen repetida en muchos lugares de India, pero los alrededores de Bombay se llevan la palma.
     Han pasado 26 días desde que aterrizamos en esta ciudad. De nuevo la misma estación de tren con ese banquito amarillo destinado al decanso o la espera de turistas extranjeros, dónde pasamos nuestras primeras horas en India. Hoy nada nos sorprende de aquella manera, ni el olor, ni la gente pobre, ni la suciedad, ni el caos, ni ser observados fijamente...
     Alli mismo en la estación nos despedimos de Alex, nuestro viaje juntos acaba aquí. Él cogerá otro tren en pocas horas. Nosotros tndremos que esperar hasta mañana.
     Nos encminamos al barrio de Colaba donde dicen será facil encontrar alojamiento. Al bajar del taxi otra estampa de Bombay nos espera: Caos, pobreza pero adermás turistas e indios con vestimentas "occidentales", además muchísimas tiendas de primeras marcas y hoteles de lujo. Los precios aquí están disparados, después de nuestra maravillosa morada en Hampi por dos duros, hoy tendremos que acostumbrarnos de nuevo a un habitáculo sin ventilación (esta vez limpio al menos) pero pagando más que nunca.
Nos planteamos darnos un capricho y miramos algún hotel bueno bueno. Descartamos la idéa al ver las malÍsimas ofertas calidad precio... el capricho tendrá que esperar.
     Después de este largo dia y la pasada largísima noche, ha sido relajante y placentero pasear por el puerto de Bombay ante la impresionante puerta de La India (precioso monumento) donde todo está preparado para el turista rozando el lujo.Grandes carrozas de caballos, tiendas selectas, antiguas casas de arquitectura inglesa, el mar, barcos, limpieza...  En fin, una gran ciudad siempre tiene diferentes caras, no?

Ceci


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