Viviendo un pedacito del continente asiático.

18/ 3/ 2011 EL PASO CARRAVILLE


      Después de unos dias en el lago de Pokhara, hemos esbozado nuestros planes en Nepal y a mi me ha dado tiempo a recuperarme de mis males estomacales. En principio la idea es hacernos un trekking cortito de tres dias, por las montañas de la provincia de Pokhara, sin subir demasiado alto pero, nos aseguran que es una zona preciosa y llena de pueblos aun arraigados a las viejas costumbres de montaña, a los pies del himalaya.
      Además hemos contratado un rafting. No somos nada amigos de las excursiones organizadas para turistas pero si queremos hacer el descenso, no hay otro modo que no sea contratandolo. Por último queremos alquilarnos unas bicis e investigar lugares del pais hasta donde nuestras patitas sean capaces de llegar dando pedales.
     Una de las cosas más importantes para poder realizar nuestros planes es ´´aligerar´´ nuestras mochilas, que aunque pequeñas, pesan como muertos. La familia que lleva el restaurante dónde comemos casi cada día, nos dejan un hueco en su casa para dejar todo aquello que no necesitamos. Hemos rehecho el equipaje y con unas mochilas previstas de lo básico, comienza nuestra historia en Nepal.
     Salimos el miércoles por la mañana bien temprano. Un bus nos dejó en Kaseri, el pueblo donde empezaba el camino de la primera etapa del trek. Teníamos un mapa de la zona y además nos habían escrito en inglés y en nepali los nombres de los pueblitos por los que tendríamos que ir pasando hasta llegar a nuestro primer destino. A pesar de estas facilidades, tendemos a perdernos siempre por el camino. Yo diria que lo hacemos aposta!
    Antes de empezar, preguntamos a un hombre y nos dejó bien claro el principio del camino. Aún así, nos metimos por otro caminito. A nosotros nos parecia evidente que era mejor por ahi: ´´un atajo´´.
    Después de 15 minutos de pateo en llano, el camino se acabó cortando por un rio. Allí, encontramos a dos ancianas y unos niños y les preguntamos por el primer pueblo que teniamos escrito en nuestra chuleta: una de las mujeres con toda su buena fé, comenzó a hablarnos en nepalí haciendo indicaciones hacia arriba izquierda y derecha. No entendíamos nada, solo nos mirabamos, la mirabamos y nos reíamos, pero ella con mucho ímpetu siguió con su retaila inintelegible y gesticulando exageradamente. Parecia estar haciendo un conjuro más que dar indicaciones, era como una bruja buena: vieja, flaca y arrugada, con pocos dientes y ojos de buena gente.
     Lo único  que había quedado claro de sus indicaciones, era que el camino estaba subiendo hacia arriba. Nosotros, muy desobedientes seguimos pegaditos al río caminando por las rocas. Una vez más a los pocos metros el río era imposible de seguir. No podiamos retroceder, era perder demasiado tiempo. Lo mejor parecia subir todo lo posible la ladera, para al menos, divisar pueblos cercanos. Pero no había camino para subir. Estabamos claramente perdidos.
    Subimos campo a través durante un largo rato. Las laderas de la montaña estaban escalonadas por terrazasde cultivo, fuimos subiendo y atravesando aquellos escalones gigantes esquivando a los búfalos que pastaban tranquilamente y a los que preferíamos no molestar (de cerca y en terreno de nadie imponen). El sol ya pegaba duro y hablamos de decenas y decenas de escalones altísimos que, con la mochila a cuestas, se hacen bien duros. Aún así enseguida estabamos en una zona bastante alta, donde pudimos ver pequeños pueblos a lo lejos. Seguro que uno de esos era Chitepani: el primer pueblo por el que teniamos que pasar.
    Cien metros más arriba vimos pasar un coche: habiamos encontrado el camino!!. Allí pudimos preguntar a una pastorcilla y aunque no hablabamos lenguajes ni parecidos, nos señalo la dirección del pueblo que buscabamos.              Enseguida llegamos a Chitepani y desde ahi hasta Tulakhot, nuestro pueblo final de la primera etapa, no habia perdida.
    Al final resultó que habiamos atajado, pues la llegada hasta Chitepani supuestamente era de dos horas y la habiamos convertido en hora y cuarto. Además al treking que se planteaba fácil y de paseo, le dimos algo de ´´gracia´´ perdiendonos por el campo.
    Caminamos durante una hora y media más hasta llegar a Tulakhot. Al llegar, la verdad, nos quedamos algo decepcionados. Nos aseguraron que desde este pueblo se podia ver el sky line del Anapurna y que las vistas eran impresionantes, pero... alli no veíamos na de na!!
     Preguntando y preguntando, la insistencia y la deconfianza de Javi  (que dudaba que ese fuese el final de nuestra etapa) nos hizo averiguar que nos quedaban dos horas de subida hasta llegar al lugar que buscabamos: la cima de la montaña.
    Un niño nos guió hasta alli, llevandonos por un atajo campo a través y convirtiendo la subida en tan solo 30 minutos... De todas formas quise morirme. Estaba agotada. Parecia que me habían llenado de piedras la mochila, que hacia unas horas, al salir de Pokhara, sentía como ligera. La verdad lo pase fatal ese último tramo.
     La llegada mereció la pena. Una casa en la puntita de la montaña con vistas impresionantes: por un lado de la montaña se veian tres preciosos lagos y por otro al sky line del Anapurna, que solo pudimos intuir porque la densidad de las nubes los tapaban...
    Eramos los únicos inquilinos en el hotel. Que tranquilidad, que sensacion de libertad con kilometros y kilometros de campo y montañas bajo nuestros pies. Estabamos tan encantados, que decidimos quedarnos alli un par de días. Risikesh, el casero y cocinero nos alimentó y cuidó divinamente durante nuestra estancia. Un chico super servicial, amable y simpático, que además buscaba constantemente nuestra compañía y conversación. Contaba que el día a día alli, sólo, era aburridisimo. Estaba encantado con nosotros. Y nosotros con él.
al llegar, una taza de te...
        El segundo día que pasamos alli en la cima, paseamos toda la mañana por los alrededores. Nos quedamos impresionados por la tradición rural que se vivia alli. Pequeñas casas de piedra y adobe, separadas por metros y metros unas de otras. La gente araba los campos con bueyes, como antiguamente. Las mujeres subían a la espalda cestos con kilos de piedras para construir casas.
   

 


 La canalización del agua no llegaba hasta alli: tres mujeres se dedicaban toda la mañana a subir tinajas de agua hasta el hotel y las casas de alrededor; las vimos subir y bajar, cargadas con litros de agua, incontables veces.


       Era como haber viajado en el tiempo, estar cien años atras presenciando ese estilo de vida ´´precario´´ en el buen sentido: cuando las maquinas no dominaban el trabajo del hombre. Cuando la vida del día a día comenzaba con el amanecer y finalizaba con la puesta de sol por que no habia luz electrica y por que el trabajo en el campo, con el sol del medio dia, se hace demasiado duro.
Nuestro vecino cabrero, rsiempre sonriente y dispuesto a posar para una foto. Qué presumido!!
      Que paisaje! Nepal no te brinda solo la oportunidad de subir a los picos más altos del mundo. A tan solo 1200 metros de altura pudimos ver un modo de vida rural muy diferente a lo que conocemos. Pueblos y casas de cuento que quizá, habiamos visto antes en los libros del colegio: cuando estudiábamos los comienzos de la agricultura. O en los dibujos animados: esas casas con apariencia de arcilla y tejados de paja.



     Por la noche hubo tormenta. Los truenos allí arriba eran como bombas! los relámpagos flasazos de luz blanca que resplandecían en todo el cielo, el agua caía a raudales. Qué miedo, que impresionante y que encantador: la naturaleza.
    Habernos quedado dos días en la cima suponía acortar el treking, saltarnos una etapa y bajar directamente hasta el lago de Pokhara: nuestro campamento base. 
     Esta mañana nos despertamos a las 6 para comenzar a bajar.  Al poco se puso a llover a cantaros. Por suerte encontramos una casita donde nos dejaron refugiarnos. Pasamos el rato con unos niños que nos enseñaron ´´sus juguetes favoritos´´ unos corderitos casi recien nacidos.


    Escampó y la lluvia nos respetó durante todo el camino. Disfrutamos la bajada cogiendo, como no, nustros atajos: metiendonos por caminos alternativos, evitando así los grandes rodeos que da a la montaña el camino principal.
     Uno de los atajos terminó jugandonos una mala pasada. Quien nos iba a decir que la bajada, sería la subida más dura del trekking!. Nos metimos por un camino que al principio parecia precioso: ´´wellcme to de jungle´´ decia Javi al adentrarnos en el camino. Al rato el paso se cortó. Era imposible continuar. De frente y a la izquierda un barranco hacia abajo, a la derecha una subida empinada, empedrada y llena de hojas secas mojadas por la lluvia. Arriba del todo podíamos ver la carretera por la que habíamos de continuar. Teníamos dos opciones: retroceder y tomar el camino principal de nuevo o subir casi escalando aquella cuesta, aparentemente accesible aunque dificil. Tomamos la segunda opción, atreviéndonos (atraidos por nuestro deseo de aventura) a subir por el camino más complicado.

´´el paso carraville´´
       Al principio subimos sin problema: haciendo uso de pies y manos trepando por las rocas. Pocos metros antes del final la cosa se complicó. El terreno estaba demasiado mojado, escurridizo y algunas rocas se desprendian facilmente. El cansancio lo hacía más duro aún. La mochila ni la sentíamos. Vimos el peligro. Mirar hacia abajo daba miedo, caernos podía suponer una desgracia, los dos lo sabíamos. Solo podíamos plantearnos subir, ahora si que no había marcha atrás.
     Javi iba detrás mío, llegó un momento que me costaba avanzar. Parados durante algunos minutos en un punto sin retorno y difícil para continuar. Me resbalé unos metros hacia abajo, Javi frenó mi caida. Hubo mucha tensión. Por un rato lo pasamos realmente mal. Finalmente agarrandonos a piedras y raices conseguimos llegar a la carretera sudando y llenos de barro.
   Javi tardó un rato en relajarse. Confesó el miedo y el sentimiento de culpabilidad que habia tenido, viendo lo duro que se estaba haciendo, sobre todo para mi. Algunos trozos imposibles a mis ojos, él los subió cual lagartija haciendo uso de su fuerza y agilidad. A pesar del miedo que pasé, sabía dentro de mí, que saldríamos bien de aquello. Alli mismo, enganchada a aquellas rocas mojadas, sabía que, momentos más tarde, todo sería una anécdota más para contar en el blog y para recordar siempre. También pasaron por mi mente las imágenes de mi madre y la de Javi en el aeropuerto diciendo: ´´tened mucho cuidado por favor´´. Durante estos meses y hasta ese momento, no me habia hecho falta recordar esas palabras.
     Puede sonar exagerado, maquillado de sensacionalismo para vosotros, los que nos leeis. Pero no, fue realmente un momento duro y peligroso. Sentimos angustia e impotencia pero nuestro instinto de superación y supervivencia salieron a flote. Derrochamos adrenalina. A la llegada un abrazo de triunfo. Aquel tramo, ya a salvo, lo bautizamos entre risas como ´´el paso carraville´´.
Esta mujer tenía un pequeño barecillo, donde pudimos descansar y bebr algo despues del ´´mal trago´´.
    El resto del trayecto, no nos desviamos del camino principal hasta llegar a la ciudad, donde cogeriamos el bus de juguete que nos llevaría hasta Pokhara.
       Ya ´´en casa´´ reponemos fuerzas con una super comilona en nuestro restaurante favorito y recapitulando sobre todo lo ocurrido. Hemos convertido el treking más fácil y tranquilo que hay en los alrededores, en un treking duro y con dosis de aventura.  Mañana a por la siguiente: un rafting de tres días por el rio Kali Gandaki. Veremos lo que nos espera.

 Ceci

1 comentario:

  1. Jopé, jopeeeee, que se me ha puesto el corazón en un puño leyendo el post. Qué momentos tan bellos, ahí en medio de una subida agreste, pero me imagino que así vísteis que no hay que llevar las cosas al límite! :-( o podría decirse también: sobrepasar vuestras fuerzas ¿no? Por otro lado Ceci, se te estarán poniendo unos musculitos que pa qué jajaja. Precioso vuestro viaje, cómo lo narrais, se nota que cada minuto es un descubrimiento constante, y además la naturaleza así tan libre, de las montañas, tiene una fuerza enorme también en las emociones. Disfrutar mucho; fotos preciosas :-) (tendreis que plantearos si vais a seguir dedicandoos a escribir, es un placer leer cada post.

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