Viviendo un pedacito del continente asiático.

06/02/2011 UDAIPUR

     El bus que nos llevó hasta Udaipur (al sur de la provincia de Rajasthan, al noroeste de India) a pesar de ser un semi-sleeper, lo que viene siendo el clásico autobús con asientos reclinables, resultó ser un poco insufrible: teníamos que llevar los mochilones bajo los pies, olia un poquito mal, para Javi hacia calor, para mi frio y el camino fue peor que el peor camino de cabras. Además para colmo, ya tarde, nos enteramos de que el cazatalentos nos habia cobrado casi el doble de lo que habian pagado una pareja de coreanos que viajaba con nosotros. Pero bueno, estabamos camino de nuestro destino que era lo importante.
     Eran las cinco de la mañana cuando llegamos a Udaipur y como de costumbre unos cuantos cazatalentos vinieron a por nosotros. Esta vez hemos salido bien parados, menos mal! tenemos una buenísima habitación en el centro de la ciudad. Necesitabamos descansar después de tanto trote así que nos echamos a dormir un rato para recuperar fuerzas.
     Pasamos el dia pateando las calles de esta preciosa ciudad, llena de palacios y templos, lo cual, junto con el gran lago Pichola que divide la ciudad, llena este lugar de magia. Es una ciudad pero con un ambiente muy rural: pequeñas calles estrechas y cuestas empinadas, y casas bajas de piedra.
     Además hemos ido a informarnos de horarios y precios a la estación de tren, que está un poco alejada del centro. Al volver un taxista cazatalentos nos ha pillado por banda ofreciendo llevarnos hasta la puerta de casa a muy buen precio. Al final a hecho lo que le ha dado la gana dejandonos nada más y nada menos a 2km del hotel. En fin, sin comentarios, eso si, nosotros muy dignos solo le hemos pagado la mitad de lo acordado.
     Viendo lo preciosa que es esta ciudad, y picados por la cantidad de hoteles increibles que hay, hemos curioseado por si por fin podiamos darnos ese capricho que queriamos. El primer hotel que hemos visto nos ha conquistado. Mañana nos vamos a dar un lujazo. Nuestro futuro hogar por un dia, se llama Kudai Hotel, lujoso y espectacular desde la fachada, el interior mañana lo viviremos de verdad, hoy solo echamos un vistazo. Creo que será para contarlo!
     Cae la noche en Udaipur, los palacios iluminados y su reflejo en el lago hacen del atardecer un momento único.
     Cenamos en una terracita a la orilla del rio, donde conocemos a un chico encantador: Pandet. Con él compartimos unas charlitas, como no, sobre costumbres indias y costumbre españolas. Hablando, Javi le ha tocado el pie, lo que ha resultado ser una enorme falta de respeto según Pandet. Hemos aprendido así, el gesto con el que los indios piden perdón mostrando su respeto hacia el otro y el significado sagrado que para ellos tienen los pies. El chico no supo bien explicar el porqué tocar los pies a otro, queriendo o sin querer, es algo tan feo, el ha crecido con ello, pero lo que está claro es que debemos tener cuidado, y si lo hacemos aunque sea sin querer, debemos tocar ligeramente la rodilla de la otra persona y tocarnos la frente los labios y el pecho, lo cual es un gran gesto de respeto.


Pandet, el boss y Javi.
     Habiendo hecho otro amigo, después de cenar nos metemos a callejuelear por las prfundidades del casco de la ciudad y el sonido de unos tambores nos atrae llevandonos hasta un patio donde una gran multitud de gente estaba celebrando lo que mas tarde supimos que era una boda. Al principio estabamos cortados por invadir repentinamente territorio privado, pero enseguida nos ofrecieron comida, bebida (lo que avergonzadamente tuvimos que rechazar, estabamos recien cenados!!) y nos pidieron insistentemente y por favor que fuesemos después "al baile de las niñas"... dicho baile (que nosotros creiamos que seria un espectáculo) resultó ser el clásico baile de cualquier boda o fiesta. Aqui todo el mundo se sienta al rededor de la pista de baile y son las niñas las que salen al centro de ésta y rompen el hielo, mientras todos miran atentamente y en silencio... Después se unen los niños, luego un par de tios mayores atrevidos "los graciosos de la familia" y al cabo de un rato alli baila hasta el apuntador, incluidos Javi y Ceci moviendo las caderas y sudando bajo los focos.
     Estabamos pasandolo genial en el bodorrio, pero hoy tenemos hora de llegada a casa, aunque parezca increible estabamos avisados de que la puerta del hotel nos la cerraban a las 23h. Así que entre apretones de manos y muchos agradecimientos sobre todo de su parte por asistir a su fiesta (algo increible, ellos nos agradecian nuestra asistencia, cuando los que estabamos entusiasmados por compartir eso con ellos eramos nosotros), tuvimos que irnos de alli, ya con la hora pegada.
Al llegar a casa nos habian cerrado la puerta, qué angustia, por un momento pensé que tendriamos que buscar otro sitio para dormir. Pero al final ha sido fácil despertar al chabalín que duerme en un colchon en el suelo en la puerta de la recepción del hotel con las llaves bajo la almohada
     Ahora a descansar, mañana nos espera nuestro lujo asiático, qué ganas!


Estabamos tan agustito paseando por aqui, que olvidamos hacer fotos. Esta es la única foto que tenemos de la ciudad. Las vistas desde el restaurante donde cenamos. Aunque aquí no queda reflejado la ciudad tenia unas vistas increibles...
CECI

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