Viviendo un pedacito del continente asiático.

22/1/2011 CAMINANDO ENTRE LAS NUBES

Amanecemos en Palani. En dos horas cogemos un supuesto autobus que nos llevará a Kudaikanal, nuestro nuevo asentamiento. Para evitar imprevistos decido hacer una expedición a la terminal de autobuses para confirmar horarios. La ciudad es un caos organizado. Desde la entrada del hotel escuchas los incesantes pitidos, puedes oler la locura que te espera a fuera.




Al llegar a la estación veo a dos chicos de piel tan clara como la mia. Aquí, los que somos guiris, "cantamos", como un pingüino en el desierto. Estaban perdidos. Habían pasado la tarde anterior dando vueltas a la estación en busca del autobús correcto y aún seguían por allí. Después de doce horas seguían preguntando.Desesperados por encontrar un asiento.
En esa situación nos conocimos. Resultaba que compartíamos destino asi que, nos unimos en la búsqueda.
Finalmente descubrimos que para llegar a nuestro nuevo hogar (a sesenta kilómetros), tendremos que coger dos autobuses durante un total de cinco horas. Nos dirigimos a un pueblo de montaña a más de dos mil metros de altura. La carretera principal está cortada a consecuencia de las lluvias monzónicas y hay que rodear la montaña. En el viaje tenemos tiempo para conocernos: Eytan y Guill. Dos chicos que, como nosotros, andan dando vueltas por la India. No imaginaba que la juventud israelí fuese tan viajera.
En Israel están obligados a pasar tres años en el ejército los hombres y dos la mujeres. Parece ser que la terminar se dejan crecer la melena y se largan a hacer un gran viaje. La mayoría vienen a la India por sus precios asequibles.. La consecuencia: "El ochenta por ciento de los extranjeros en la India es de Israel". A veces parece que estamos en Jerusalen.
Por fin hemos llegado. El último autobús ha sido mortal: una hora y media de curvas retorcidas y la música del autobús a todo trapo. Me parece alucinante que vayan tan panchos durante horas de pié y con ese ruido ensordecedor.




Han pasado sesenta horas desde que salimos de Arambol. Estamos en Kudaikanal.Un pueblecito encaramado a la montaña con pequeñas casas esparcidas por las laderas. Aquí no hay hostales. La mejor opción es alquilar tu propia casa por unas pocas rupias. Encontramos una casita en la parte más elevada del pueblo para compartir con nuestros nuevos compañeros. La vista es espectacular. Me resulta dificil expresar la sensación de perder la vista entre las montañas y observar las nubes bajo tus pies. Desde luego la espera ha merecido la pena.

Nuestros nuevos compañeros

                          

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