Sharis, burkas, kurtas.
| El viaje no habia hecho más que empezar |
Vendedores ambulantes de té, libros y sandwiches.
Pantalones de campana, camisas a rayas.
Muchachas casaderas con pelo negro por las caderas.
Pistachos picantes y un niño de manos gigantes.
Abuelas con piercings.
Niñas descalzas con niños en brazos.
Pijos veinteañeros con moviles punteros.
Limosna.
Cucarachas, mariposas, saltamontes.
Ancianos con faldones, viejas flacas arrugadas.
Ventanas carcelarias. Perros moribundos.
Un travesti que da palmas vestido de florero.
Un viejete que puede esperar hasta nueve horas sin respirar.
Bigotes y barbas, turbantes y calvas.
Guiris mochileros, olor a meadero.
Palmeras, palmeras, palmeras.
Estampas de postal.
El sol quema, la luna llena.
Viento.
Las puertas abieras.
El techo llenito de ventiladores.
| Al loro con los ventiladores |
Muchos kilometros, un monton de horas.
Un vagón..
(De Arambol a Mangalore. India. Nuestro primer viaje en tren)
Ceci y Javi.
Qué belleza cómo lo describís; porque teneis la capacidad de "verlo". Parece también no haber ningún desasosiego en donde un crisol de vidas humanas se dan cita, sin previo aviso; parece que es un espacio en el que todo el mundo tiene cabida, con el consiguinete caos que también eso genera, pero de ahí también que sea muy inspirador. Un beso enorme grandísimos poetas, me está encantando leeros y claro, saber que estais disfrutando tanto (a pesar de las inclemencias normales de andar por estos lugares tan exóticos).
ResponderEliminarque soy mamiiiii, jajajaj, se me olvidó firmar el comentario: C. Aguado :-))))
ResponderEliminarendré que hacerme un perfil para que salga la virma en el nik.
En aquel tren estaban todos(...todos los que estaban).
ResponderEliminarTodos, incluidos vosotros (y quizás algunos de nosotros - agarrados a las letras, observando las letrinas).
Ahora, a descubrir otros tantos "todos" que hay por el camino.
Sin consejos, vaya. Con un abrazo grande, eso sí.